El Correo de Burgos

ENTORNO DE LA PLAZA DEL CID

El tráfico en el centro se colapsa ante la ausencia de alternativas

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Burgos

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M.R. / Burgos

El centro de la ciudad se convirtió durante buena parte del día de ayer, laborable en medio del largo puente vacacional que acaba hoy, en una 'trampa' sin salida para los vehículos que circularon por el entorno de la plaza del Cid. Tanto la calle de Vitoria, en su tramo final desde la Subdelegación del Gobierno, como la calle de Valladolid, entre la plaza de Vega y el puente de San Pablo, la calle de Santander y la avenida del Arlanzón registraron problemas de circulación en las principales horas del día.

La jornada de ayer, cuando las fiestas de la Constitución y de la Inmaculada caen entre semana, suele ser tradicionalmente muy complicada para el tráfico, ante el aumento de personas que se desplazan al centro de la ciudad. Pero esta era la primera vez que este día llegaba después de la recientemente inaugurada remodelación de la calle Santander. Una reforma que ha recibido críticas por  limitar el paso de vehículos a un único carril cuando es la única vía que une el centro con el entorno de la plaza de España.

La cuestionada reforma no pasó ayer el examen. Desde que comenzaron las obras de semipeatonalización de la calle de Santander, el Ayuntamiento ha reforzado la presencia de la Policía Local en la zona, con agentes regulando el tráfico en la plaza del Cid.

Sin embargo, no fue suficiente para dar salida a tantos vehículos. A media mañana de ayer, ya se habían colocado conos al final del carril derecho del tramo de la calle de Vitoria que conecta con la plaza del Cid para regular el acceso de vehículos al aparcamiento subterráneo de la Plaza Mayor. A esa hora, la circulación por el centro ya era lenta con colas de vehículos que iban accediendo como con cuentagotas a la calle de Santander. Al otro lado del río, en las calles de Valladolid y de San Pablo, los problemas de circulación también empezaron a hacerse patentes. La reforma de la calle de Santander también ha tenido incidencia en estas dos vías. En el caso de la calle de Valladolid, las colas que ayer se formaron, sobre todo en el carril izquierdo, están motivadas por el hecho de que este es el único carril de acceso a la calle de Santander. Si se circula por el derecho, cuando se llega al semáforo del puente de San Pablo, una luz intermitente de color ámbar obliga a girar a la derecha, hacia la avenida del Arlanzón. Para evitar que haya listos y despistados que quieran seguir en sentido hacia la calle de Santander, un agente de la Policía Local hacía ayer indicaciones para girar. Un recurso que ya lleva utilizando el Ayuntamiento en momentos en los se incrementa la densidad de la circulación. El tráfico en la avenida del Arlanzón también fue muy problemático ayer. En este caso, las dificultades están más relacionadas con las obras de construcción del puente de la Evolución que cortan un carril de la circulación, lo que provoca retenciones continuas.

El resto de la jornada, el tráfico discurrió con más fluidez, aunque los problemas volvieron a reproducirse cerca de las ocho de la tarde. Especialmente, el tráfico lento a lo largo de la calle de Santander, que se ha convertido en un cuello de botella. Este periódico trató de contactar ayer, sin éxito, con el concejal delegado de Tráfico, Santiago González, para que explicara su versión.

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