Víctor del Val gobernará la Diócesis el día de los Inocentes
La Escolanía Pueri Cantorum eligió ayer en el Teatro Principal al Obispillo de 2010
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J. MAIQUES / Burgos
Dice la tradición que el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, un niño se convertirá, durante un día, en gobernante de la Diócesis de Burgos. Una simpática y original costumbre que viene del siglo XV y por la que un muchacho de la Escolanía Pueri Cantorum de la Catedral de Burgos se convierte en lo que se ha venido a denominar como el Obispillo.
Ayer fue el turno de elegirlo. Había cuatro candidatos que cumplían con el requisito de haber realizado el sacramento de la Comunión este año. Elena, una de las personas que se encarga de su formación, fue nombrándolos uno a uno: Adrián Cuervo, David Martínez, Javier Suárez y Víctor del Val. Uno de los cuatro sería el afortunado.
Los rostros de los pequeños, expuestos a las miradas de un Salón Rojo (Teatro Principal) abarrotado, reflejaban el nerviosismo de un momento sólo comparable a la ilusión de la llegada de los Reyes Magos de Oriente. Que lo digan ya, que se acabe este momento, parecían decir. Y después de unos segundos infinitos... sonó el nombre del Obispillo: Víctor del Val.
Los aplausos y los vítores resonaron gracias a unos padres entusiasmados. Sus compañeros fueron los primeros en felicitar al nuevo Obispillo que, en esta ocasión, soportaba un rubor que era casi tan grande como la ilusión que también trataba de ocultar con una educación exquisita. Sus tres 'rivales', sus amigos, serán el Día de los Inocentes sus fieles escuderos. Los tres vicarios recibieron una ovación igual de grande y sentida que la que dieron al Obispillo.
Víctor estaba feliz. No escondía su ilusión y su impaciencia mientras miraba la casulla que se tendrá que enfundar el 28 de diciembre. Ese día recorrerá a lomos de un caballo el centro de la ciudad y hará una petición que, como reconoce, ya tiene pensada: «Que se termine la crisis». A las 11.30 horas será envestido en el monasterio de Las Salesas de la capital
El nuevo Obispillo, que ha sido elegido por votación de los otros 21 niños que forman parte de la Escolanía Pueri Cantorum, estudia cuarto de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en el colegio Fernando de Rojas de la capital y completa su formación con estudios de Piano en el Conservatorio de Música.
Minutos antes de elegir al Obispillo, los homenajes se sucedieron en el salón Rojo del Teatro Principal. Entre ellos, el ex presidente del Cabildo Catedralicio, Matías Vicario, quien elogió a los responsables de la Escolanía el esfuerzo que hacen y el resultado que obtienen. «En los ocho años que he estado en el Cabildo, he recibido muchas felicitaciones de otras ciudades en las que me reconocían sentir una envidia sana».
Y en el plano más reivindicativo, siempre con elegancia y diplomacia, el presidente de la Escolanía, César Caballera, pidió a los representantes de las instituciones que hagan un esfuerzo por mejorar las deficiencias de las instalaciones en las que ensayan. Un espacio que ha sufrido alguna gotera y en el que los muchachos pasan un poco de frío.