Un fallo en las obras de la Casa de la Cultura deja sin agua a 14.000 personas
El corte se prolongó una hora y media y afectó desde la calle Vitoria hasta Capiscol
J. MAIQUES / Burgos
Pasaban las 17.30 horas y los teléfonos del Servicio de Aguas del Ayuntamiento echaban humo. Decenas de burgaleses llamaban para pedir explicaciones de por qué el agua no llegaba hasta sus hogares o sus establecimientos. Y así estuvieron entre una hora y media o dos, el tiempo que pasó hasta que se consiguió restablecer el servicio. Pero para conocer el origen del problema, hubo que remontarse dos horas antes. Entonces, los operarios que trabajan en las obras de la Casa de la Cultura de la plaza de San Juan, en una maniobra inapropiada, rompían la cabecera de alimentación del sector que abastece el agua desde el inicio de la calle Vitoria hasta Capiscol. Y en lugar de avisar al Servicio Municipal, tardaron demasiado tiempo y todo el sector, uno de los más grandes de la ciudad, se quedó sin agua.
«La han arreglado, pero la han dejado sin alimentación y no se han detectado problemas hasta que disminuye la cantidad y la presión», explicó ayer a este periódico la concejala del Servicio de Aguas, Dolores Calleja.
En este sentido, la concejala explicó que el error vino dado porque «cuando esto sucede, hay que llamar al servicio. Si no se abastece el sector se queda vacío y hemos empezado a reponer poco a poco porque pueden reventar las tuberías», señaló.
Desde Aguas de Burgos enviaron ayer un comunicado en el que quisieron aclarar que «los cortes son ajenos a la responsabilidad de la empresa suministradora, que se ha limitado a actuar de urgencia cuando ha detectado la bajada de nivel de la presión en las tuberías».
Tensa espera
Del mismo modo, desde Aguas de Burgos comunicaron en la tarde de ayer que la lentitud con que se restableció el servicio a lo largo de toda la tarde se debió a que «los operarios de la obra causante de la avería no avisaron de inmediato de la rotura, facilitando que se vaciara la red, que debe ser rellenada en toda su dimensión paulatinamente para evitar nuevos daños en la cabeza o alguno de los tramos del sector.»
Aproximadamente a las siete de la tarde, la normalidad regresaba a los hogares de los 12.000 o 14.000 burgaleses que, tal y como señalaron ayer desde el Servicio de Aguas, se pudieron ver afectados por el corte.
Una hora delicada, sobre todo, porque coincide con los momentos inmediatos a después de la comida. Tiempo para los cafés en las cafeterías o para encender unos lavavajillas que, sin agua, corrieron el riesgo de estropearse, señaló Calleja.