El Correo de Burgos

Aumentan los controles de detección precoz de cáncer de mama y caen los casos positivos

El Servicio Territorial de Sanidad hizo el año pasado 19.357 mamografías y diagnosticó 27 tumores malignos . En 2006 realizaba 12.033 pruebas y hallaba el doble de patologías

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L. B. / Burgos

Un control rutinario. Así denominó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, al protocolo que la valió para conocer a tiempo que padecía un cáncer de mama. Un control rutinario que cada año salva la vida de más y más mujeres, concienciadas de la importancia de un diagnóstico temprano de una patología que puede superarse si se llega a tiempo, incluso prevenirse si se observan indicios de un futuro desarrollo.

Y llegar a tiempo o rastrear estas alertas son precisamente los objetivo del programa de detección precoz de cáncer de mama que la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ofrece a todas la población femenina entre 45 y 69 años. «Hablamos, que quede claro, de mujeres sanas, porque las que ya presentan alguna patología se atienden en la red asistencial», precisa José María Arribas, responsable del Servicio Territorial de Sanidad, área que coordina este plan que realiza a todas las interesadas -a las que se notifica la posibilidad mediante una carta informativa en su domicilio- un estudio mamográfico que, salvo otras indicaciones, debe repetirse cada dos años.

En Burgos, más de 53.000 mujeres responden al perfil que establece esta iniciativa. Disponen de una unidad de mamografías fija, ubicada en el propio Servicio Territorial de Sanidad, y otra móvil, que se desplaza a distintos centros de salud rurales de la provincia.

Un repaso a los datos de los últimos cinco años le permite a Arribas concluir que el programa «cumple su función». «Los datos son realmente alentadores», añade y destaca la cifra de mujeres que el año pasado se sometieron a estos controles en el Área de Salud de Burgos, 19.357, «frente a las 12.033 que lo hacían en 2006, siendo la población diana similar en ambos momentos». Tan «importante» tendencia es inversamente proporcional a la de positivos detectados en las pruebas, es decir, casos de cáncer. En cinco años han pasado de 54, un 0,45% del total de resultados, a los 27 del año pasado (el 0,14%), exactamente la mitad.

Sin bien ni el incremento de las mamografías realizadas ni el descenso de los casos positivos han sido progresivos en los ejercicios intermedios la comparación de estos datos justifica la satisfacción que Arribas muestra en relación con el éxito del programa.

En 2007 el número de mamografías realizadas ascendió a 17.393 y se hallaron 52 patologías, 15.323 mujeres se realizaron las pruebas en 2008 y 55 recibieron la mala noticia de padecer un cáncer y 15.627 pasaron el control correspondiente en 2009 y 47 presentaban la enfermedad. Estas cifras otorgan al año pasado el honor de ser el que más actividad ha registrado en este sentido y, sin embargo, menos casos positivos ha detectado.

Con todo, que el resultado no sea positivo, es decir, que la mujer explorada no tenga cáncer, no siempre supone que el estudio finalice hasta la próxima revisión.

Aunque el grueso de las mujeres -en 2010, el 94%- sí reciben este mensaje tranquilizador, las hay que deben aguardar un poco más, bien por requerir los resultados de su prueba un estudio más pormenorizado o algún examen complementario -327 casos en 2010, la cifra más elevada de los últimos años-, bien porque el especialista responsable del análisis de su mamografía considera que requiere un control más exhaustivo con revisiones anuales o semestrales, 510 y 295 respectivamente el año pasado. «Estas recomendaciones suelen vincularse a la presencia de patologías benignas no tumorales, como puede ser una mastopatía fibroquística, por ejemplo», relata el responsable del Servicio Territorial de Sanidad, que insiste en que «de lo que se trata es reducir los hallazgos de cáncer y detectar a tiempo lesiones que pueden considerarse precancerosas, que es lo que se está haciendo para evitar que vayan a más y de hecho, al margen de los negativos, suponen el grueso de los casos que no se pueden incluir en esta categoría».

Dado el éxito de este programa, el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León autorizaba el pasado 3 de febrero la inversión de 2,7 millones de euros en la mejora de la prestación que se ponía en marcha en el año 2004 y que desde entonces ha realizado 655.000 pruebas en toda la región.

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