Un segundo fuego en 30 horas en otra casa abandonada causa seis heridos
El incendio se produjo en la calle Padre Flórez y pudo ser ocasionado por una sobrecarga en el sistema eléctrico / Un bombero vestido de paisano rescató a un menor de la azotea

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J. MAIQUES / Burgos
Dos incendios en apenas 30 horas.Y ambos, en edificios abandonados de la capital. Ayer, cuando apenas pasaban unos minutos de la una de la tarde, la sirena del Parque de Bomberos volvía a alertar de un llamativo fuego, en este caso, ocasionado en el número 22 de la calle Padre Flórez. Un inmueble de tres plantas habitado por media docena de okupas y que ardía con ellos en el interior. Todos ellos consiguieron huir del humo y las llamas por su propio pie, a excepción de un joven 'inquilino', menor de edad, que tuvo que ser rescatado de la azotea del edificio por un bombero de paisano que se sumó a la intervención.
Las dos UVI móvil desplazadas al lugar del suceso atendieron a una mujer por quemaduras y a otras cinco personas por inhalación de monóxido. El fuego, según las primeras pesquisas del Cuerpo de Bomberos, se pudo originar por una sobrecarga en el vetusto sistema eléctrico del edificio. Un inmueble que, debido a la pronta intervención, no tiene daños estructurales aunque, eso sí, una pequeña parte de la cubierta sí se ha deteriorado y deberá ser reparada.
Ejemplo de profesionalidad
La crónica de la extinción del fuego se inició pasada la una de la tarde. A esa hora, un profesional del cuerpo de bomberos que disfrutaba de uno de sus días libres y que, en ese momento, se encontraba en la zona del incendio, llamó a sus compañeros para alertar de las llamas iniciado en el vetusto edificio del número 22 de la calle Padre Flórez.
Una vez llegada la primera dotación al lugar, los profesionales que se encontraban de servicio, equipados con las ropas y medios técnicos, fueron alertados por uno de los chicos que salían del inmueble de que todavía había un menor atrapado en el interior. Entonces, y mientras estos trataban de localizarlo dentro, el bombero que había dado la voz de alarma y que se encontraba vestido de paisano en el exterior, fue consciente de que el muchacho se encontraba en la azotea de la vivienda No se lo pensó dos veces y, consciente de que es un profesional, trepó por la escalera para rescatar al joven ante las miradas de los curiosos. En el exterior, y en ese momento, sólo había otro bombero, el que se encarga de controlar la dotación. La otra, el camión escala, llegaría más tarde. Y es que, este vehículo se encontraba en otro incendio que, casualmente, también se originó en la calle Santa Cruz. Éste, por un fuego de pequeñas dimensiones, originado en una chimenea.