Cuarenta niños saharauis pasarán el verano con familias burgalesas
Los doce primeros llegaban ayer, hoy lo harán otros 21 y 7 más en julio. 15 de las 40 familias se estrenan en la acogida
L. B. / Burgos
«Puede sonar a frase hecha, pero es totalmente cierta, con esta experiencia recibes más de lo que das». Así explica Teresa Lino sus sensaciones horas después de recibir en su casa a Fátima, la niña saharaui de 9 años que gracias a ella disfrutará en Burgos de unas Vacaciones en Paz, lejos del campamento de refugiados donde reside habitualmente, en el desierto argelino de Tindouf. Fátima aterrizaba ayer en el aeropuerto de Villanubla junto a decenas de niños que como ella vivirán un verano especial en hogares de Castilla y León.
Un autobús trasladaba a los doce primeros en llegar a la provincia de Burgos. La 'operación' se repetirá hoy con otros 21. Siete más vendrán el 9 de julio. Así, cuarenta niños y niñas de entre 7 y 12 años compartirán la aventura de Fátima en el seno de otras tantas familias, quince de ellas 'primerizas' en estas lides.
No es el caso de Teresa. El año pasado se despedía con pesar de Naya, con quien ha pasado varios veranos hasta cumplir esta la edad máxima para participar en este programa impulsado por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. La ilusión de establecer un vínculo «tan bonito» con Fátima es enorme. Y parece que han empezado con buen pie. Mientras Teresa habla Fátima descansa. Está agotada tras el viaje. Antes, su familia de acogida ha podido ver la alegría en su rostro, disipado el temor inicial. «Lo primero que ha hecho al llegar a casa es darse una ducha. Estaba encantada. También la han gustado la ropa y los juguetes que la esperaban en la que será su habitación durante estos meses», cuenta entusiasmada Teresa, que explica que comenzó a participar en el programa Vacaciones en Paz «por los niños y para mostrar su apoyo al pueblo saharaui».
Fuerte unión
Además, reconoce, «aprendes mucho con los niños» y la unión que se genera es tan fuerte que, en su caso, se ha traducido en llamadas periódicas a Naya, la niña que acogía hasta el año pasado, para saber de ella y su familia.
El presidente de la Asociación Burgalesa de Amigos del Pueblo Saharaui, Fernando Velar, destaca precisamente el compromiso de las familias que «con su gran labor hacen posible esta actividad». Incluso en tiempos de crisis el llamamiento de la agrupación tiene respuesta. Y esta respuesta, por cierto, suele venir de personas «de clase media, es decir, sin elevados ingresos», apunta Velar. No obstante, no existe un perfil tipo del 'acogedor'.
En cuestión de edades o estructura familiar «hay un poco de todo», añade. El denominador común, eso sí, es el «compromiso» que, insiste Velar, demuestran todos aquellos que deciden colaborar.
Como complemento de la iniciativa y como es tradición, se ha diseñado un calendario de eventos que servirá para congregar a todos los participantes.
La primera cita será la visita institucional al Ayuntamiento y a la Diputación, donde familias y niños serán recibidos por los representantes de las distintas administraciones. Un día después está previsto un viaje en tren a Miranda de Ebro. El 15 de julio el destino será Valladolid. Allí se sumarán a una manifestación que como cada verano pretende concienciar a la sociedad castellano y leonesa sobre la realidad del pueblo saharaui.
También habrá una excursión a Revenga y Hontoria del Pinar y el 22 de agosto una chocolatada que tendrá sabor a despedida.