El Correo de Burgos

ENTREVISTA / Juan José Mateos Consejero de Educación de la Junta

«Queremos que en la escuela quede claro que quien trabaja y sabe, aprueba»

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Burgos

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Juan José Mateos está visiblemente satisfecho y no sólo por un inicio de curso tranquilo. Entiende que los resultados educativos de la Comunidad avalan una política ‘de largo recorrido’ que han ido construyendo los distintos responsables de la Consejería desde que asumieron las competencias, pero en la que él ha participado de una forma u otra en los últimos 16 años. Ello le permite ir un poco por libre de las tempestades con que ha comenzado el curso en otras regiones y sacar músculo desde el convencimiento de que los profesores son la piedra angular del sistema y, por lo tanto, si algo hay que hacer es reforzarlos.

Pregunta.-¿Qué espera para la educación del curso y de la Legislatura que acaban de comenzar?

Respuesta.-Espero que los alumnos adquieran los mejores resultados para resolver los problemas que van a tener en el momento en el que se tengan que incorporar a la esfera del trabajo. Es sencillo decirlo, pero muy complejo de hacer.

P.-En los últimos años, Castilla y León está en los primeros puestos en las evaluaciones educativas, ¿cuál es la clave de estos resultados?

R.-Las claves son varias y se vienen desarrollando desde hace tiempo. Una muy importante es la cualificación del profesorado. Además, hace tiempo que tomamos unas decisiones que han dado resultados: dedicamos el máximo tiempo que nos permiten a estudiar las asignaturas estructurales, como lengua y matemáticas; somos exigentes en las aulas y queremos que los alumnos pasen de ciclo, pero con conocimientos. Aquí, antes pasaban con dos suspensos y ahora no van a pasar si no tienen aprobado todo. Queremos que en la escuela quede claro desde el principio que quien trabaja y sabe, aprueba. Tercera clave: hemos desarrollado estrategias para el refuerzo en las aulas de quienes lo necesitan. Y en cuarto lugar, tenemos planes muy específicos contra problemas que nos hemos ido encontrando, como el plan del éxito escolar, que consiste en que hay más tiempo, más profesor y más trabajo y cuando los alumnos tienen profesores y se les dedica tiempo y se les hace trabajar los resultados son buenos.

P.-En un escenario como el actual de crisis económica, el discurso oficial es que no habrá recortes en los servicios públicos esenciales, como la Educación. ¿Cómo se puede garantizar que no haya recortes?

R.-Estamos en un escenario muy complicado que yo no he vivido nunca. Se trata de una crisis compleja con incidencia en todos los ámbitos que hace que los españoles seamos más pobres y eso es complicado de aceptar. Castilla y León puede mantener su educación de forma satisfactoria si tenemos claro que hay que incidir en un mayor trabajo, en buscar mejores resultados y ser más eficaces y eficientes.

P.-Antes se ha referido a la necesidad de exigir más a los alumnos, pero a la vez el sistema tiene que velar por un equilibrio para no expulsar a los más rezagados de la educación.

R.-Es un debate y un problema importante que tiene que resolver el profesor con sus alumnos. Cuando evalúa debe valorar primero el conocimiento, después el esfuerzo y para eso tiene que estar con él muchas horas. Además, cuando ve que el alumno no llega, tiene que analizar cuál es la razón por la que no alcanza y cuando llegue al diagnóstico, ahí debe de entrar el centro y la administración para poner planes específicos que den soluciones. Es lo que hemos intentado hacer con el plan de éxito escolar. Sabemos que en nuestro país uno de los problemas es el abandono temprano de la educación y, por eso, hemos diseñado un plan específico para reducir el fracaso y el abandono.

P.-¿Cuál es el motivo que le lleva a reforzar los requisitos para superar la primaria: ¿un empeoramiento de los resultados de esta etapa o, por el contrario, se debe a las tasas de fracaso y abandono en la Secundaria? ¿Llevará eso también acciones de refuerzo en este nivel educativo?

R.-Para su elaboración vamos a contar con expertos y profesores, pero habrá iniciativas muy genéricas y otras más particulares, que tendrán que ver con lo que el profesor decida en el ámbito que le corresponde.

P.-Hay padres a los que se oye decir que ya no se aprende como antes, que en la escuela se sabía más antes que ahora.

R.-En la actualidad, estamos viendo que hay cosas en las que se está fracasando y por ello hay una cierta nostalgia pero todas las comparaciones son odiosas. Las situaciones son tan distintas que la comparación no guarda la relación exacta de lo que compara. En este momento, hay una sociedad muy buena que es bastante mejor que la que había en otros tiempos. En bachillerato hay que tener en cuenta que antes sólo lo estudiaba una élite de un determinado nivel económico y social; ahora, lo estudia muchísima más gente afortunadamente y hay muy buenos bachilleres. Lo mismo en el resto de niveles. Este país ha mejorado mucho, también en educación, pero ahora tenemos problemas y por eso nace la nostalgia. Hemos hecho una juventud más blanda, en la cual el esfuerzo ha perdido intensidad. Nuestros hijos viven con más comodidad, viven mejor y la sociedad en ese sentido se ha hecho más blanda y al hacerlo, el esfuerzo, que es capital para poder formarse bien, ha disminuido, y al disminuir, estamos en una situación en la que tenemos que recuperar algunos valores.

P.-¿Cómo pretende reducir el abandono temprano de los niveles educativos?

R.-Lo primero que hay que hacer es ver cuáles son las causas del abandono y organizar los planes académicos en relación a esas causas. Es importante dedicar tiempo a los alumnos que se incorporan a las primeras etapas para orientarles. Hay que dedicar un tiempo a ver qué dificultades hay y después hay que poner los medios, como las clases extraordinarias, las tutorías, poder desarrollar con ellos dinámicas de trabajo distintas. Hay muchos alumnos que el problema que tienen es que no saben estudiar. A veces no es tan importante el que no adquieran el conocimiento sino el cómo no lo adquieren. La orientación va a ser una de las claves de este plan.

P.- Precisamente, la cuestión de los repetidores es una de las más complicadas de gestionar.

R.- El repetidor es un alumno aburrido y lo primero que hay que intentar es quitarle el aburrimiento. Eso es difícil y es un trabajo que tienen que hacer los profesores. El Plan tiene que permitir que haya una organización y unos tiempos suficientes para que el profesor pueda dedicarle al alumno aburrido el tiempo suficiente para quitarle el aburrimiento y pueda incorporarle a esa nueva situación en la que está. Contra el aburrimiento hay que trabajar de otra forma. Si no se ataja la razón por la cual un alumno es repetidor, lo seguirá siendo.

P.-También se ha hablado del curso orientador de la ESO. ¿Cómo se va a plasmar?

R.-El cuarto curso va a cambiar en el sentido tradicional porque trata de ser un curso orientador para las dos grandes opciones: la FP y el Bachillerato. Tenemos la idea y estamos trabajando, pero necesitaremos que nuestra normativa o la del Estado vayan en la misma dirección. Tiene que haber una mayor orientación o más indicaciones para que los alumnos puedan elegir lo que les vaya a ser más efectivo y ahí tienen que intervenir todos los técnicos que configuran el proceso.

P.-Pero el Ministerio ya planteó una normativa...

R.-Sí, pero una cosa son las normas y otras las realidades que hay en las aulas. Estamos empezando con los procedimientos necesarios para convertir ese Cuarto en uno un poco distinto. Eso conlleva que Tercero de ESO también tendrá que ser diferente, un ‘precuarto’, un curso también muy importante, por lo cual las cosas van a llevar su tiempo y son complicadas, pero tenemos las ideas bastante claras.

P.-¿En qué se traducirá el Plan Excellentia? ¿Qué medidas concretas conlleva?

R.-Es un plan de mejora continua que debe afectar a la máxima cantidad de alumnos porque todos pueden mejorar y pueden ser excelentes si trabajan, estudian, se comprometen. Los centros van a tener posibilidades de hacer su plan de excelencia, que puede tener diferentes características en función de las que tenga el centro y de lo quiera hacer. Los alumnos mejores no van a estar perdidos al ritmo de los demás, van a tener un ritmo especial y más exigente. Son medidas concretas y a lo que aspiramos es que los centros vayan buscando opciones para que los mejores sigan mejorando y puedan completar su formación; Se trata de que no pierdan el ritmo y, a poder ser, tiren del otro pelotón, más conformista. Pero no vamos a segregar en absoluto ni vamos a hacer centros especiales para este tipo de alumnado.

P.- ¿Eso implica más dinero?

R.- La educación siempre implica dinero. No se pueden hacer las cosas gratis total, pero hay modos de utilizar el dinero y lo que vamos a buscar es de qué modo podemos utilizarlo.

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