El Ayuntamiento planea abrir un refugio nocturno para los sin techo
Este servicio llamado de baja exigencia estará dirigido a personas que rechazan acudir al albergue . Funcionará de noviembre a marzo

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L. B. / Burgos
Un espacio en el que pasar la noche al abrigo del frío invernal burgalés. Así concibe la responsable de la Gerencia Municipal de Servicios Sociales, Ana Lopidana, el centro de mínima exigencia, que así se denomina técnicamente, que el Ayuntamiento planea poner en marcha en la ciudad.
Este refugio permitirá disponer de un lugar al que acudir a aquellas personas sin hogar que habitualmente duermen en la calle y prefieren no acudir al albergue de transeúntes
Más allá, el segundo objetivo que Lopidana se propone lograr es reducir los costes que el cuidado de estas personas suponen a la sanidad pública. A saber, «es habitual que en los meses de invierno los policías que patrullan por la ciudad en horario nocturno recojan a las personas que encuentran durmiendo en la calle y como no pueden llevarlos a ningún sitio los acerquen a dependencias sanitarias», explica. Habilitar un centro de estas características eliminaría estos traslados a no ser que el estado de salud de la persona lo requiera.
El presupuesto estimado para sacar adelante este proyecto asciende a 18.000 euros. El espacio en cuestión contará con varias camas o hamacas y una ducha. «La intención es clara, ofrecer un sitio que les permita descansar y lavarse, sin más», subraya Lopidana.
Todo apunta a que Cáritas, que ya tiene experiencia en este ámbito, se hará cargo de ejecutar este plan. Su responsable, Andrés Picón, espera que funcione aunque tiene sus reservas: «Es complicado que quienes optan por no convivir con otras personas se animen a acudir a estos espacios, pero solo conoceremos la reacción cuando entre en funcionamiento».
Todavía se desconoce el emplazamiento del citado refugio. No obstante, Cáritas baraja habilitar un local en sus dependencias en la calle Ramón y Cajal o en la calle San Francisco. Otras fuentes consultadas apuntan al local ubicado en la calle Jerez, donde antes de su traslado al antiguo colegio de La Milagrosa se encontraba el Centro Mundo.
Sea donde sea, la intención de Ana Lopidana es abrir este servicio en el mes de noviembre. Funcionará hasta marzo y cubrirá por lo tanto los seis meses más fríos del calendario burgalés. Esta primera experiencia va a determinar si tiene sentido ofrecer la prestación.
Cáritas tiene un servicio similar en Miranda de Ebro con siete plazas, al que acuden cada día varios usuarios. «Se denominan unidades de mínima exigencia porque, a diferencia de los albergues de transeúntes, no existen requisitos para acceder, ni en cuanto a horario, ni siquiera en cuanto al estado en el que se presentan los beneficiarios, por ejemplo», precisa Picón.