El ultimátum municipal surge efecto en Cardenal Segura y La Paloma
Avisó a los propietarios que actuaría si no cumplían con su deber de conservación

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J. MAIQUES / Burgos
Los propietarios de los edificios de la calle La Paloma 3 y de Cardenal Segura 9 han entendido el mensaje lanzado desde el área de Licencias del Ayuntamiento de Burgos en el que, primero, se les recordó el deber de conservación de sus edificios y, segundo, se les avisó de que si ellos no actuaban, sería el propio Consistorio el que se encargaría de ordenar la ejecución subsidiaria.
Así las cosas, y después de que la Administración municipal se haya mostrado firme para garantizar la seguridad y el ornato de estos inmuebles del entorno de la Catedral, los propietarios ya han iniciado las tareas de rehabilitación de sus edificios. De este modo, el andamiaje que envuelve los dos inmuebles (están pegados el uno al otro) anuncia ya unas obras que servirán para proceder al lavado de cara y al arreglo de los elementos que garanticen la conservación y el mantenimiento saludable de las viviendas.
En cualquier caso, y aunque es cierto que no ha sido fácil conseguir que los dueños cumplieran con el requerimiento municipal, la realidad es que el Ayuntamiento ha conseguido, además de forzar el cumplimiento del deber de conservación, enviar un nuevo recordatorio para el resto de propietarios que se hacen los remolones y que, con su actitud, dejan al descubierto una imagen descuidada de determinados entornos de la ciudad.
Así, por ejemplo, el edificio de la Paloma 3 ya motivó alguna que otra intervención de urgencia por parte de los Bomberos, tal y como recordó ayer la concejal responsable del área de Licencias, Dolores Calleja.
Sin ir más lejos, una de estas intervenciones ya se produjo hace algo más de un año (el 6 de agosto de 2010), cuando una dotación del cuerpo de bomberos se tuvo que dirigir a la zona por el desprendimiento de varios cascotes del edificio. Entonces, limpiaron del pavimento los elementos caídos y eliminaron de forma preventiva cualquier nuevo riesgo en un edificio que, aunque no presentaba ruina inminente, sí que evidenciaba notorios signos de deterioro. Algo que obligaba a una intervención de un inmueble que, aunque herido, estaba muy vivo.
En ese momento, el entonces portavoz del equipo de Gobierno y ahora alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, ya explicó a este periódico que el Ayuntamiento iba a requerir a los propietarios del inmueble situado en el número 3 de la calle de la Paloma que realizara un examen en profundidad sobre el estado del edificio. El objetivo: que lo tuvieran bien acondicionado para que, entre otras cosas, no supusiera un riesgo para los viandantes.
Un años después, y tras la insistencia en el requerimiento de Licencias, la realidad es bien distinta y no ha sido necesario que Jovilma, la empresa que tiene el encargo de realizar las ejecuciones subsidiarias, haya tenido que actuar.