El Yagüe logra reducir casi a la mitad las cesáreas en tres años
En 2007 se usó este método en un 27% de los alumbramientos y ahora, en el 16%. El jefe de Ginecología señala que el nuevo hospital permitirá impulsar el parto normal

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L. B. / Burgos
El porcentaje de partos por cesárea en el Yagüe roza ya la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Solo supera en un punto el 15% aconsejado como máximo. El responsable del Servicio de Ginecología y Obstetricia, Arturo Bodega, lo lleva a gala. No es para menos si se tiene en cuenta que este dato supone casi la mitad del alcanzado en 2007. En aquel año se registró un 27% de alumbramientos por cesárea. «Nos dimos cuenta de que algo estábamos haciendo mal y decidimos tomar medidas», explicó ayer Bodega minutos antes de comenzar su intervención en el congreso de matronas que ha reunido estos días a más de 600 profesionales de todo el país en la capital burgalesa.
Una vez asumido el error, los especialistas del Yagüe decidieron implantar una estrategia «avalada por especialistas de otras ciudades y con el auspicio del Ministerio de Sanidad logramos ponerla en marcha». Así, en apenas tres años, lograban reducir el número de cesáreas casi a la mitad. Pero no se conforman.
Y es que Bodega, en consonancia con la línea marcada por la OMS que parece calar al fin en la sanidad pública española tras una escalada de las cesáreas rutinarias, se muestra contrario a «bendecir esta intervención, pues conlleva una serie de problemas médicos y de secuelas importantes a corto y a largo plazo».
Partiendo de datos tan llamativos como que a comienzos de los años ochenta las cesáreas se limitaban a poco más de un 6% de los partos en la capital burgalesa, la generalización de este procedimiento ha obedecido, según los profesionales, a varias razones, desde la disminución de los riesgos hasta el miedo del tocólogo a posibles demandas en el caso de que surgieran complicaciones en el parto o «perversidades como evitar el trabajo que puede suponer atender un alumbramiento natural», indicó Bodega. Para combatir tales factores el Servicio de Ginecología delimitó -con el consenso de los profesionales- las indicaciones para realizar una cesárea y adquirió el compromiso de ceñirse a ellas de forma estricta. «Si un parto detenido debe suponer riesgo a las cuatro horas hay que esperar que pasen cuatro horas y no dos, aunque sea de madrugada, por ejemplo», señaló.
Para comprobar que el camino tomado era el adecuado la actividad se ha sometido a auditorías externas que «en ocasiones nos han sacado los colores pero nos han hecho mejorar y aprender».
Salas independientes
El objetivo ahora es reducir aún más la tasa y, ante todo, mantenerla. Algo que «será difícil pero depende fundamentalmente de la fuerza de voluntad y exige creer en ello», opinó el responsable de Ginecología.
Respecto a la implantación de la estrategia de atención al parto normal, Bodega aseguró que se trabaja en esta línea, que se verá reforzada notablemente en el nuevo hospital.
«Allí contaremos con seis unidades de parto y dilatación independientes donde la mujer podrá estar únicamente en compañía de un familiar próximo. Tendremos también en dos de ellas bañeras para que la mujer pueda parir si lo desea de esta forma tan predicada ahora y vamos a disponer de sistemas de telemetría para poder controlar a la mujer a distancia y que ella se pueda mover», relató.