El Correo de Burgos

FIESTAS DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Los vecinos de Juan XXIII se vuelcan en las fiestas de Fátima

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Burgos

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M. R. / Burgos

Que el barrio esté de fiesta es una estupenda razón para salir a la calle y celebrarlo con el resto de vecinos. Si, además, el buen tiempo supera las predicciones más optimistas, los motivos para estar en la calle se multiplican por dos. Eso es más o menos lo que pasó ayer en el barrio de Juan XXIII durante la celebración de las fiestas patronales de Nuestra Señora de Fátima, que hoy llegan a su fin.

La tradicional fiesta de la morcilla y el chorizo de Burgos, que ya cumple la tercera edición, se convirtió en un multitudinario acto de confraternización entre los vecinos. Superando con creces las expectativas y las previsiones. Si el pasado año se juntaron alrededor de 600 personas alrededor de esta fiesta, ayer fueron cerca de 1.200 los vecinos que participaron en la celebración.

Por un precio muy económico, 0,50 euros, se podía degustar un pincho de morcilla y otro de chorizo. De esta manera, se ayuda a cofinanciar la actividad, más en una época en la que las subvenciones municipales para las fiestas de los barrios se han visto recortadas de manera considerable. Miguel Ángel Gómez, presidente de la asociación de vecinos de Juan XXIII-Fátima Lavaderos mostraba su satisfacción por la buena acogida de esta fiesta de la morcilla y el chorizo. Una convocatoria que invita a pensar en dar pasos hacia iniciativas más ambiciosas. En la mente de los responsables de la asociación de vecinos lleva rondando desde hace tiempo la idea de organizar un mercadillo. Preferentemente de carácter temático, como el mercado medieval que se celebra en las fiestas de Las Candelas. El Camino de Santiago podría ser una de las opciones. Si salen días tan espléndidos como el de ayer, no hay duda de que la idea tendría una gran acogida entre los vecinos.

El parque del barrio de Juan XXIII fue de nuevo el centro principal de las celebraciones. Como la tercera jornada de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, Bomberos y Protección Civil para los niños. Los más pequeños volvieron a ser los principales protagonistas de la tarde, con una extensa sesión de juegos infantiles. Sin olvidarse de las barracas, que consiguen aportar un aire festivo que no tiene comparación. La jornada festiva se completó con otro de los actos más arraigados en la tradición festiva del barrio, la ofrenda floral, que ayer fue un ejemplo de cómo es hoy este barrio. Una niña, ataviada con el vestido típico burgalés representando el presente y el futuro de Juan XXIII, fue la encargada de entregar las flores durante la misa.

El rosario con antorchas, en el que procesiona a Nuestra Señora de Fátima por las calles del barrio, un acto que suele congregar a miles de personas cerró una jornada festiva en la que los vecinos se echaron a la calle para disfrutar.

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