Mecidos por una corriente solidaria
2.000 patos de goma surcaron ayer el río Arlanzón, aclamados por sus padrinos, en una carrera que desembocará en dos proyectos de cooperación en África

-
L. B. / Burgos
«¿Preparados? ¡Atentos!». La voz de Luis Daniel surca la mañana de domingo. Cientos de personas atienden su discurso de «profundo agradecimiento» y aguardan el pistoletazo de salida. Todos a una, pasadas las 13 horas, cantan la cuenta atrás. ¡Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno! «¡Al agua patos!», grita el maestro de ceremonias. Dicho y hecho. Miles de ánades amarillas de pico naranja se lanzan de cabeza al río Arlanzón. Dos mil, en concreto, todas las posibles. Comienza la carrera.
Y así, aclamados por su padrinos, los burgaleses que a razón de tres euros por 'dorsal' confiaban en haber apostado por el pato ganador, y mecidos por una corriente solidaria, la que llevará el dinero recaudado a tierras africanas, la bandada de plástico recorrió con rapidez el puñado de metros que separa el puente de la Evolución del llamado Bessón, frente al Palacio de Justicia, donde se encontraba la línea de meta.
Mientras, los voluntarios de la organización Aquí Sí Burgos, responsable de tan singular acontecimiento, que celebraba ayer su tercera edición, se encargaban de que no quedara ningún corredor rezagado en los matorrales de las riberas a 'golpe' de pala o red.
No obstante, pocos espectadores de lo que se confirmó como acontecimiento de calado, habida cuenta de la espectación, se fijaban en ellos. El grueso tenían su vista fija en el pato que se mantuvo toda la carrera como líder en solitario. Ni los de carne, hueso y pluma, testigos de excepción del evento, lograron alcanzarlo por más que lo intentaron. Ganó, claro, y su número enviará al portador a unas vacaciones a Benidorm. Los 143 siguientes también tuvieron premio.
Culminada la prueba el objetivo de los asistentes era hacerse con un ejemplar por solo un euro. Todos encontraron un nuevo hogar en el que, cabe suponer, tendrán una bañera para ellos solos.
Más allá de la cita lúdica, la propuesta de Aquí Sí Burgos busca mejorar la calidad de vida en lugares donde la crisis es mucho más honda que aquí. Dos misioneros burgaleses lo harán posible, «con total garantía», subraya Luis Daniel, integrante de la agrupación.
En Zambia, Gabriel Rodríguez destinará su parte a construir un pozo de agua potable en la localidad de Kankolonkolo. Y en la República Democrática del Congo, Reyes Martín invertirá la suya en la construcción de viviendas para un grupo de maestros.