Vendedores de ilusión y mucho más
Cerca de 80 puestos avivan el Mercado Medieval de San Pedro de la Fuente

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A.S.R. / Burgos
Los vecinos de San Pedro de la Fuente, y los visitantes, hacen honor al nombre de la plaza de la Cecina y se arremolinan en la caseta instalada por la Sociedad Cultural del barrio. Es la una y media y es hora de almorzar. Los asistentes al III Mercado Medieval, que se mantiene hoy durante todo el día, se ufanan en ello. Algunos prefieren llevárselo a casa y se acercan a los puestos de venta de chorizo, queso y otros manjares.
El área de juegos es otro de los más concurridos. Pequeños, y algún grande, se divierten con las damas, la diana o en un tiovivo que mueve un fornido caballero.
El resto de público se mueve con tranquilidad entre los cerca de ochenta puestos instalados en este III Mercado Medieval de San Pedro de la Fuente, una cita que goza de buena prensa entre los artesanos de toda España. Lo confirma Raquel Orta, al frente de una caseta de menaje de cocina de raíz de olivo y boj. No ha faltado a ninguna edición y está más que satisfecha. «Hemos empezado bien, va poco a poco, pero va. Es un mercado con buen público, que sabe apreciar la calidad y no le importa el precio. Sabe que son para toda la vida», asegura.
También Santi Sánchez, el mago, «arquitecto de sueños» que dice él, de la feria. Y no en sentido figurado, sino de los de verdad, de los que venden trucos y se los muestra a quien por allí se detiene con ilusión por verlos. Lo mismo hace Antonio Pardillo, que trabaja el cuero. Es la quinta generación de la familia en el oficio, en el que lleva ocho años, y afirma que la crisis es, por desgracia, fiel compañera de viaje. «Yo trabajo mucho por todo el país y se nota mogollón. Se vende mucho menos y la gente, además, va a los productos más baratos», comenta sin dejar de trabajar la piel.
Para Silvia Torrente es su primera cita y asiste a ella expectante y con armas del siglo XXI como es su tienda online, Mimedusa. ¿La crisis? Asiente con la cabeza y dice que la gente busca lo barato. Está empezando y es su primera feria en la calle, solo ha estado en el Hangar Market. «El ambiente es muy chulo», dice mirando hacia los puestos de jabones, bisutería, cestería, chucherías, barro...