>PREMIOS CIUDAD DE BURGOS
Cinco talentos locales que muestran el camino a seguir
La primera edición reconoció a Alejandro Yagüe, los empresarios de Villalonquéjar, el MEH, Mahou-San Miguel y Burgos 2016

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N. E. / L. B. / Burgos
El talento acampaba ayer en el Fórum Evolución. Vestido de múltiples formas pero con un denominador común: la ciudad que lo reconocía en quienes desfilaron por el escenario. Cinco nombres, cinco reflejos de valores que sonaron como esenciales en tiempos de incertidumbre, cinco galardones, los cinco primeros premios Ciudad de Burgos recibieron ayer el aplauso de sus paisanos.
También se llevaron una estatuilla diseñada por el escultor local Óscar Martín que evoca un Cid arrodillado y apoyado en su espada, un Cid sin rostro que aguardaba el de cada uno de los portadores. En esta figura se resumía, así lo indicó al menos el maestro de ceremonias de la gala, Rafa Rioja, el espíritu de unos reconocimientos recién nacidos que buscan aupar a personas destacadas durante el año anterior a su convocatoria -2011 en este caso- en cinco categorías.
El propio alcalde, Javier Lacalle, los concejales Carolina Blasco, Fernando Gómez y Bienvenido Nieto, y el gerente de la Asociación Plan Estratégico, Mario San Juan, recibieron a los protagonistas sobre las tablas.
Creatividad. Alejandro Yagüe pasará a la memoria burgalesa como el pionero. En la futura lista de premiados que engordará año a año su nombre se colocará siempre a la cabeza. Y es que ayer abrió la ronda como destinatario del galardón Ciudad de Burgos a la Creatividad. El vídeo de presentación se encargó de recordar a los presentes que el que es uno de los mejores compositores españoles creó en 2011 la Missa Solemnis a instancias del Orfeón Burgalés. Esta pieza para coro a seis voces mixtas y órgano se estrenó en la festividad de San Pedro y San Pablo, en la liturgia mayor celebrada en la Catedral de Burgos. Yagüe confesó su sorpresa por recibir tal homenaje. «Pensé», aseguró, «que un premio a la creatividad iría a parar a algún empresario capaz de crear muchos puestos de trabajo». Hizo además gala de originalidad al dedicar su premio a un personaje cuyo nombre obvió aunque todas las pistas -casaca roja, cinturón verde, partitura en mano, de costumbres puntuales y buena dentadura- conducían al Papamoscas.
Convivencia. Las acciones solidarias de la Asociación de Empresarios del Polígono de Villalonquéjar que su presidente, Jesús Echevarrieta, se encargó de enumerar en escena marcaron la decisión del jurado responsable de elegirla como merecedora del premio Ciudad de Burgos a la Convivencia. Y en particular aquellas que surgieron a partir de la «tragedia» que mantiene al joven Sergio Izquierdo ingresado en un hospital valenciano especializado en daños cerebrales. Echevarrieta recordó que su respaldo a una iniciativa -la de recogida de tapones- promovida por el centro educativo Liceo Maristas ha permitido reunir cerca de 50 toneladas repartidas en casi 15 millones de tapones. Animados por la respuesta ponían en marcha la venta de chapas contra la violencia y más tarde, con ayuda de Jorge Villalmanzo, organizaban una exposición en torno a la grulla como figura de paz. Aprovechó la mención para recordar la sonrisa del artista recientemente fallecido. «Al tiempo que la suya se apagaba se encendía la de Sergio, para sorpresa incluso de los médicos, y nos daba esperanzas», concluyó.
Conocimiento e Innovación. El Museo de la Evolución Humana se coló en el edificio vecino. El director general de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León, José Ramón Alonso, tomó la palabra en nombre de quienes dan vida a la que «es la pieza clave del complejo que ha cambiado el perfil de Burgos» para agradecer un galardón que sirve para recordar, según indicó, que además de un referente cultural, el MEH «tiene el reto de convertirse en plataforma generadora de nuevos proyectos». Aprovechó para subrayar, de paso, los 53 millones de euros que la instalación deja en la provincia o los 500.000 visitantes que sumaba hace pocos días, amén de un largo listado de los «compañeros de viaje» que trabajan mano a mano con el centro, haciendo posible su éxito.
Desarrollo Sostenible. El compromiso de Mahou-San Miguel con el entorno tuvo también su hueco. Lo llenó el director de la factoría ubicada en Gamonal, José Manuel Buesa, que recibió con satisfacción el premio Ciudad de Burgos al Desarrollo Sostenible. Explicó las razones que lo llevaban a ese escenario, argumentos que determinaron su elección entre los aspirantes. Entre ellos destacó la continua implantación de nuevas técnicas para reducir la emisión de gases contaminantes y de residuos hasta llegar a reciclar más del 99%. «Esta filosofía ha permitido que la fábrica sobreviva y ofrezca incluso en tiempos difíciles un producto competitivo», consideró para rematar su intervención proclamando el orgullo de trabajar en Burgos, «de ser burgaleses».
Embajador 2011. La Fundación Burgos 2016, representada en los voluntarios que contagiaron la ilusión por lograr un objetivo común, recibió otro de los galardones Ciudad de Burgos. Las camisetas rojas con la 'R' impresa volvieron a cobrar protagonismo, casi un año después de que la ciudad abandonara el sueño «común» de convertirse en Capital Europea de la Cultura. El discurso del portavoz de los voluntarios, Ignacio Martínez, fue uno de los más aplaudidos ayer en el Fórum Evolución ya que recordó la importancia de tener un proyecto que logre aunar las voluntades de los vecinos de una ciudad sea cual sea su edad. Los voluntarios se sintieron protagonistas en muchos momentos durante 2011 y, en 2012, llegó el momento de reconocer su trabajo, su ilusión, en un escenario frente a toda la ciudad.