El Correo de Burgos

ENCUENTRO FAMILIAR

Una saga familiar con aire portugués y castellano

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Burgos

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M. R. / Burgos

Cualquiera que lea o escuche el apellido Da Silva, lo primero que pensará es que no es español. Y lo segundo que le venga a la cabeza puede ser que provenga de Portugal. De este país viene una de las sagas que cuenta con algunos de los miembros más activos de la sociedad burgalesa, entre ellos Roberto Da Silva. Burgaleses de pro con raíces portuguesas que este fin de semana celebran una reunión familiar en Burgos, el XVII Encuentro Da Silva, con sus parientes de Portugal.

Alrededor de 50 personas que comparten genes y ancestros. Los del abuelo Carlos Alberto Da Silva Navais Fonseca. Nacido en 1900 en el Valle de Nuestra Señora de Póvoa, en el corazón de la Sierra de Strela, en Portugal, el abuelo Da Silva, con apenas 20 años discute con su padre, coge parte del dinero que le corresponde por herencia y se marcha a España, concretamente al Valle de Manzanedo, donde llegó a vivir en el monasterio de Río Seco, hoy en ruinas. Estos encuentros nacen precisamente de un desencuentro, el que el abuelo Da Silva tiene con padre y que hace que no vuelva a Portugal hasta su muerte, en 1968.

En Burgos, el abuelo adquirió unas tierras y empezó a gestionarlas. Era una época en la que muchos ciudadanos portugueses acudían a zonas de Burgos como el Valle de Manzanedo para trabajar en la construcción de líneas férreas, ya que gozaban de mucho prestigio en el trabajo con la piedra. También son tiempos en los que era muy fácil sufrir un asalto, por lo que el abuelo Da Silva trajo todo el dinero que tenía escondido en las suelas de los zapatos. Es aquí, en Burgos, donde el abuelo portugués inicia la saga burgalesa, al contraer matrimonio con Matilde Rodríguez, en Orbaneja del Castillo. Tras su muerte, el mayor de sus seis hijos decide ir con su familia a Portugal, a bordo de su pequeño utilitario, un Seat 127. Empiezan los encuentros familiares de los Da Silva, un apellido que curiosamente conserva más la rama española que la portuguesa. La explicación viene porque en Portugal los hijos toman como el primer apellido el de la madre.

Normalmente, los encuentros se celebran en Portugal, esta es la segunda vez que se reúnen en Burgos. Por eso, la ocasión requería que la familia portuguesa pudiese disfrutar de una completa estancia. Para empezar, la familia había disfrutado de una comida en el restaurante COCO Atapuerca. Después realizaron una visita al Museo de la Evolución Humana y un paseo por la ciudad en uno de los mejores momentos en que se puede hacer, con las fiestas de San Pedro y San Pablo en plena ebullición. La jornada de ayer se cerró con una cena en el Mesón del Cid.

Para la jornada de hoy está previsto pasar parte del día en el Monasterio de Silos, con una misa gregoriana incluida, para posteriormente poner rumbo hasta La Vid y visitar la Bodega Lagar en La Vid. Tras una comida en el Lagar de Isilla, el encuentro familiar se cerrará.

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