SAN PEDRO 2012
Cientos de voces se unen en torno al tradicional canto del Himno a Burgos
M. R. / Burgos
Lejos del cansino protocolo que rodea a otras celebraciones festivas, el canto del Himno a Burgos es un sencillo acto de las fiestas de San Pedro y San Pablo que ya es una cita de referencia. El Arco de Santa María acogió ayer a mediodía, bajo un implacable sol que obligaba a buscar refugio a la sombra de un árbol, el tradicional canto del Himno a Burgos, que congregó a cientos de personas.
Con la participación de la banda de música Ciudad de Burgos y la Federación de Corales de Burgos, así como de Aransbur, la Asociación de Familias de Personas Sordas de Burgos, que ofreció una interpretación del himno mediante el lenguaje de signos.
Es muy poco el tiempo que dura este acto, poco más de ocho minutos, por lo que son muchos los burgaleses que con antelación se sitúan en los mejores sitios, aunque todos fueran bajo el sol. Entre el público se podían ver folletos con la letra del himno que compusieron Calleja y Zurita por encargo del Ayuntamiento en los años 20. Será en 1926 cuando lo interpreten por primera vez un coro formado por 156 niños en la plaza de Vadillos. Antes de que se iniciara el canto del Himno a Burgos, fueron los clarines los que pusieron los primeros compases.
El comienzo de las primeras notas a cargo de la banda Ciudad de Burgos transformaba el ambiente, dotándolo de la solemnidad sin adornos. El público era variado, no sólo personas mayores que conocían bien la letra del himno. También adolescentes que, aunque en algunos casos se apoyaban en el folleto con la letra, se iban contagiando del resto. La emoción iba en aumento según avanzaba el Himno a Burgos. Con la misma sencilla solemnidad que empezó, las voces callaron y todos terminaron.