El Correo de Burgos

Burgos acumula 31 denuncias a conductores por consumo de drogas

La estadística es hasta mediados de julio y la cifra, la más alta en la región

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Burgos

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J.L. Robledo/ ICAL / Burgos

Burgos es, con 31 denuncias en 43 controles, por delante de Valladolid, la provincia de Castilla y León con más conductores denunciados por conducir bajo los efectos de alguna droga. Los datos se refieren a las actuaciones de la Guardia Civil hasta mediados de julio.

Reducir las alarmantes cifras de personas que conducen bajo los efectos de las drogas es el nuevo objetivo de la DGT que, además de campañas de concienciación, ha intensificado unos controles que hasta hace poco tiempo sólo solían recaer en aquellos conductores que se veían implicados en algún accidente. Así, en lo que va de año 117 personas han sido denunciadas en las carreteras de Castilla y León por conducir después de haber tomado drogas.

Hasta mediados de este mes de julio, 195 conductores habían sido sometidos a este control en las carreteras regionales, por lo que el porcentaje de denuncias sobre pruebas realizadas es del 60 por ciento, similar al registrado en España, donde de los 2.259 conductores que pasaron esta prueba más de la mitad (1.304) dieron positivo a algún tipo de droga ilegal (56%).

Esta nueva campaña de la DGT se pone en marcha teniendo en cuenta informes tan demoledores como el estudio 'Presencia de alcohol, drogas y medicamentos en los conductores españoles', promovido por la Comisión Europea y publicado en julio del pasado año, donde se detectó la presencia de sustancias ilegales en más del 19% de los controles realizados a casi 800 conductores.

A este dato hay que unir otra cifra muy preocupante como que en los últimos ocho años, según las estadísticas del Instituto Nacional de Toxicología, ha crecido el número de conductores fallecidos en los que se ha detectado la presencia de drogas, llegando al 15% el pasado 2011, frente al 11% del año 2004. La conclusión es sencilla: si ningún conductor circulara tras haber consumido drogas se podría evitar la muerte de al menos 480 personas cada año en las carreteras españolas. La droga más detectada en los controles regionales es el cannabis, que está presente en el 56,2% de los casos, por delante de la cocaína (18,1%), la metanfetamina (12,5 %), la antetamina (11,9%) y benzodiacepinas (1,13%).

Datos provincializados

Por provincias, Burgos figura a la cabeza en cuanto a número de denuncias con 31 en los 43 controles realizados, por delante de Valladolid con 22 conductores sancionados en 32 controles, y León con 17 en 35 pruebas. En el lado opuesto se sitúa Ávila, con cuatro denuncias en 11 controles; Soria, donde los 18 controles se saldaron con siete denuncias y Zamora, con ocho sanciones en 16 pruebas. En Segovia se contabilizaron 10 denuncias en 13 controles, mientras que nueve se registraron en Salamanca y Palencia con un número de pruebas similares.

La mecánica de un control de drogas es similar a la que se realiza en uno de alcoholemia. Los agentes de la Guardia Civil entregan al conductor una varilla que termina en una lengüeta de tejido absorbente que deberá impregnar de saliva. Si el resulta-do es positivo, se obtendrá una segunda muestra de confirmación, que se envia-rá directamente a un laboratorio para su posterior análisis. Además, los agentes, siguiendo un cuestionario previamente establecido, realizan una observación de los signos externos que presenta el conductor: nerviosismo, sudoración, euforia, habla dificultosa, temblores...

Si el conductor lo desea, puede solicitar que se le haga un análisis de sangre como prueba de contraste, que se realizará por personal sanitario en un centro hospitalario. Los resultados del laboratorio toxicológico se unen al informe del agente de la Guardia Civil, y se inicia el correspondiente expediente, bien en vía admi-nistrativa, bien en vía judicial.

La Ley de Seguridad Vial tipifica como infracción muy grave la conducción tras el consumo de estupefacientes o cualquier otra sustancia ilegal que produzca los mismos efectos. Si el conductor da positivo en el control, pero no presenta sín-tomas, la sanción es administrativa: multa de 500 euros y la pérdida de seis puntos del permiso de conducir.

Pero si además de dar positivo en el test de saliva, el conductor tiene alguno de los síntomas del test (nerviosismo, sudoración, habla dificultosa...), se enfrentará a un delito tipificado en el Código Penal con penas de prisión de tres a seis meses o multa económica de seis a doce meses (en función del salario personal) o bien la de trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días y, en cualquier caso, la privación de conducir vehículos a motor por tiempo superior a un año y hasta cuatro años.

Además, el Código Penal también establece que el conductor que se niegue a someterse a los controles tanto de alcohomeía como los específicos para detectar sustancias estupefacientes, será castigado con penas de prisión de seis meses a un año, y privación del derecho a conducir entre uno y cuatro años.

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