El uso de la estación sigue en el aire pero deberá salir gratis al Consistorio
La ministra de Fomento, Ana Pastor, cedió ayer la parcela que ocupa el viejo edificio . Se destinarán 2,5 millones de euros del Plan Urban a su restauración

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L. B. / Burgos
La vieja estación ya está en poder del Ayuntamiento de Burgos. Lo hizo posible la rúbrica que la ministra de Fomento, Ana Pastor, estampó ayer en el convenio que acredita el traspaso de un inmueble cuyo destino, no obstante, aún está en el aire. El misterio se resolverá después del verano, en la segunda quincena del mes de septiembre para ser exactos, según precisaba ayer el portavoz municipal, Ángel Ibáñez. Eso sí, sea cual sea la actividad que abra de nuevo las puertas del edificio, que espera tapiado su segunda oportunidad, deberá salir gratis al Consistorio.
Y es que la total sostenibilidad económica del uso que se otorgue a estas instalaciones, que ocupan una superficie superior a los 5.000 metros cuadrados, «será determinante», subrayó Ibáñez. El plan es que la iniciativa en cuestión «no le cueste dinero» al Ayuntamiento más allá del que tendrá que aportar para completar la financiación de la restauración del edificio, que estará cubierta en un 75% por el Plan Urban. De hecho, estimó que la obra de rehabilitación absorberá 2,5 millones de euros de estos fondos europeos.
No obstante, «esta cantidad podrá variar en función de los estudios técnicos». Si la cifra prevista fuera insuficiente podrían 'tirar' de los 2 millones restantes de la partida europea, reservados para la cubierta del Monasterio de San Juan. No se contemplan, sin embargo, cambios sustanciales en el presupuesto.
Además, el también edil de Fomento indicó que la parcela en la que se encuentra la antigua estación tiene carácter dotacional. «Es decir, no caben para ella más usos que los asignados a este ámbito y, por lo tanto, quedan excluidas la ocupación residencial y las actividades económicas», detalló y recordó que la intención del Ayuntamiento, ya anunciada, es que se destine a una actividad social o cultural que preste un servicio a todos los ciudadanos.
Con todo, no hay prisa para determinar cómo se llevará a cabo el proyecto elegido. Y es que el único plazo al que Ibáñez hizo ayer referencia es al que establece el propio Plan Urban, que exige que el proyecto al que se destine este dinero esté finalizado «antes de diciembre de 2015». Para entonces «ya estará definida la fórmula para que el funcionamiento de las remozadas instalaciones no suponga gasto alguno», explicó el concejal.
«En otros tiempos quizá se hubiera optado por una dotación económica municipal anual para el sostenimiento de la actividad pero las circunstancias mandan y debe imperar la prudencia. Por eso la decisión que se tome debe estar meditada, además de tener en cuenta las inquietudes de la población que hemos recogido en diversas consultas internas», consideró.
Así, el calendario de actuaciones en torno a la vieja estación arrancará «de inmediato» con la puesta en valor del convenio ya perfilado con el Colegio Oficial de Arquitectos de Burgos. El acuerdo permitirá que esta organización profesional realice una primera intervención y una valoración inicial del estado del inmueble «al tratarse de una arquitectura especial». El objetivo es conocer cuanto antes, gracias a este sondeo, el potencial del edificio.
«A partir de ahí el Ayuntamiento, en función del uso que se decida, encargará la redacción del proyecto y posteriormente sacará a concurso la ejecución de las obras», relató Ibáñez.
Aunque la parcela sea dotacional el proyecto elegido podrá incorporar un negocio de hostelería.