NUCLENOR RENUNCIA A SOLICITAR LA PRÓRROGA A GAROÑA
La crisis de Garoña provoca la confusión y resquebraja el discurso único del PP
M. R. / Burgos
El desconcierto se ha instalado en los últimos días en las filas del Partido Popular después de que Nuclenor, empresa que gestiona la central nuclear de Santa María de Garoña decidiera no solicitar la prórroga de su funcionamiento más allá de julio de 2013. Aunque al desconcierto, mezclado con elevadas dosis de indignación, se ha sumado también la ausencia un discurso único, muy distinto del que mostraban los líderes populares respecto a la continuidad de central antes de llegar al poder en noviembre de 2011.
El efecto en las filas del PP lo resume muy gráficamente la procuradora del PP en las Cortes Cristina Ayala en su artículo de opinión de la página de al lado. Los responsables de Nuclenor «nos han dejado con el culo al aire». Y lo que es peor para el PP, pase lo que pase «se nos volverá en contra». Por eso es también comprensible el estado de confusión que ha generado una decisión que no se esperaba.
Las 'interferencias' en el pensamiento general del PP han sido patentes. Si el pasado sábado el presidente provincial del PP y de Diputación Provincial, César Rico, mostraba su confianza en que se llegara a un punto de encuentro entre la empresa y el Ministerio de Industria para que la central continuara después de julio de 2013, Juan Vicente Herrera se mostraba muy pesimista.
El presidente regional y máximo responsable de la Junta de Castilla y León no se ha mostrado tan tibio respecto a la responsabilidad de Nuclenor, llegando a calificar de frívolo el hecho de que hubiera podido tomar su decisión sin haberlo comunicado previamente y sin un plan con alternativas. Si Rico hablaba de un posible escenario de encuentro entre las eléctricas y el Gobierno mediante «planes de ayudas económicas o de no fijar impuestos a la energía nuclear», el presidente de la Junta hablaba abiertamente de un claro tira y afloja y resto trascendencia a la tasa a la energía nuclear anunciada en su día por la Junta.
Un impuesto que también puso en evidencia el doble discurso instalado en el Gobierno regional, con consejeros abiertamente favorables a su imposición y otros claramente en contra. El delegado del Gobierno en Castilla y León, Ramiro Ruiz, entró también en escena para dejar patente el aturdimiento que ha provocado la decisión de Nuclenor. Ayer en Zamora calificó de «mala noticia» para la Comunidad autónoma el cierre de la central nuclear de Garoña previsto por la empresa que la gestiona para el mes de julio de 2013 y expresó su «esperanza» por que «se pueda corregir» la situación «administrativa» del complejo, según informa la agencia Ical. A este respecto, el presidente provincial del PP afirmaba que su partido ha hecho «políticamente» todo lo que estaba en su mano para la continuidad de Garoña.