X ANIVERSARIO EL CORREO DE BURGOS - EL MUNDO / MESA REDONDA
El sector agroalimentario apela a la unión como su fortaleza frente a la crisis
El valor añadido derivado de identificar el producto con su origen centró la primera cita del ciclo patrocinado por CaixaBank

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L. B. / Burgos
Dotar al producto de identidad y vincularlo a su origen para marcar la diferencia. He ahí la cuestión y el punto de partida del debate que inauguraba ayer el ciclo de mesas redondas promovido por El Mundo-ElCorreo de Burgos y patrocinado por CaixaBank.
La primera de las cinco citas del programa ponía la lupa en la agroalimentación y daba voz a los representantes de los buques insignia del sector en la provincia, atados a la imagen de Burgos y responsables en buena medida de su desarrollo económico.Lo recordaba así el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, José Trillo, que descartó una pelea por ver quien representa mejor esta tierra y resumió el planteamiento de las agrupaciones como la que él encabeza como «marcas colectivas vinculadas a un origen frente a multinacionales». Esa unión, esa suma de fuerzas que sugiere tal definición, sobrevoló también las intervenciones de Miguel Ángel Rojo, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Arlanza, Alfonso Sanz, presidente de la Indicación Geográfica Protegida Lechazo de Castilla y León, y Roberto Da Silva, presidente de la Asociación Burgalesa de Fabricantes de Morcilla. Todos expusieron las particularidades de su ámbito de actuación.
Rojo subrayó la fuerza que otorga el origen -«a pesar de los excesivos trámites que hay que pasar para que recibir la aprobación administrativa», matizó por propia experiencia- no solo para comercializar el producto en el mercado, sino también para «hacer que venga gente a conocer el entorno del que nace».
Sanz coincidió con este argumento al poner sobre la mesa el valor añadido de agruparse y destacó la utilidad de disponer de un paraguas que sirva para diferenciar el producto de un gran grupo de ganaderos de los de los demás en el mismo mercado «y que sea el cliente el que elija, siempre sabiendo lo que se lleva».
Da Silva, por su parte, más allá de manifestar su seguridad de que será el patrimonio gastronómico de Burgos, en conjunto, «el motor que saque a la provincia de la actual crisis», quiso avivar el debate al cuestionar si ha de perseguirse a toda costa la asimilación de un producto con un territorio o si por encima de ese planteamiento debe prevalecer el concepto de calidad. «Las denominaciones de origen sin calidad no valen de nada», sentenció y lamentó que las administraciones sobreprotejan determinados productos por el mero hecho de estar vinculados a una zona. «¿Donde ponemos el listón?», preguntaba a sus compañeros de mesa tras afirmar que en determinadas marcas geográficas cabía todo.
José Trillo no dudaba en recoger el guante y defendió la gran utilidad de las «benditas» denominaciones de origen «aunque alguna de las decenas que existen pueda sobrar» y las diferenció de iniciativas como Tierra de Sabor o Burgos Alimenta, «que son estrategias de márketing y no indicadores de calidad», precisó.
Al hilo, expuso que las denominaciones de origen generan economía de escala al aglutinar a pequeñas industrias que «por sí solas no podrían llegar donde llegan juntas» y consideró que la variedad de productos y tamaños otorga la flexibilidad que reclama un mercado diverso «en el que lo importante es diferenciarse».
Alfonso Sanz añadió en este sentido que las iniciativas de las administraciones para apoyar los productos son, a su juicio, positivas y sirven para dinamizar un sector que «no puede quedarse parado» y que necesita alcanzar una cantidad suficiente de producto, la que permite agruparse, para «conquistar el mercado» y eludir la crisis.
Miguel Ángel Rojo insistió también en los mínimos de calidad que requiere lucir el indicativo de cualquier denominación de origen. «De ahí su importancia», opinó.
Da Silva, con todo, abundó en la idea de que el interés del sector de la agroalimentación para el desarrollo del entorno «no puede perseguirse a cualquier precio».