Congreso internacional para avanzar en Paleoneurología
El Simposio que organiza el Cenieh reune a 50 expertos de los cinco continentes

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MARTA CASADO / Burgos
La Paleoneurología es una ciencia que está presente casi desde el principio de los estudios paleontológicos pero a la que la aparición de nuevos programas informáticos ha dado un giro de 180 grados en sus posibilidades. «Es un campo que tiene un siglo de historia pero que vive una nueva juventud en la última década con el desarrollo de los ordenadores para el uso de la anatomía digital», afirmó ayer el investigador del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) y coordinador del Simposio Internacional sobre Paleoneurología, Emiliano Bruner.
El encuentro, que continúa a lo largo del día de hoy, fue inaugurado por el director del Cenieh, José María Bermúdez de Castro, y el presidente del Instituto Tomás Pascual Sanz, Ricardo Martí Fluxá. El acuerdo entre el centro de investigación y el Instituto permite desarrollar iniciativas como ésta que «son un ejemplo» para Martí Fluxá porque «investigar en España es muy difícil pero más atraer talento extranjero». Por eso se manifestó «muy orgulloso de esta colaboración» que arrancó en 2009.
En el encuentro participan medio centenar de científicos de este tipo de investigaciones que tratan de conocer cómo ha cambiado la anatomía del cerebro en los últimos cinco millones de años. Esa evolución define a la especie actual que poco sabe del funcionamiento de su complejo cerebro. La dificultad se incrementa cuando se habla de órganos de especies extintas que no fosilizan. Los científicos hasta ahora sólo disponían para su estudio de los cráneos. En su parte interior, endocráneo, existen determinadas marcas que dejó el cerebro. Es lo único con lo que cuentan. Durante mucho tiempo estos estudios no iban más allá de la capacidad craneal. Hoy en día esas marcas o circunvoluciones permiten recrear, gracias a programas informáticos de anatomía cerebral, cómo era esa materia gris y cómo ésta ha evolucionado. Todo esto obliga a reeditar investigaciones sobre las diferentes especies de homínidos. Un tipo de estudios que aún están en pañales. «Es la primera vez que se organiza un encuentro internacional para hablar exclusivamente de estos términos», apuntó Bruner para quien al concluir las jornadas podrán elaborar con sus conclusiones una publicación que servirá de manual universitario. «No podemos saber cómo funciona nuestro cerebro sin conocer el proceso que ha llevado a tener la anatomía que tenemos hoy en día», avanza. Pero aún queda mucho por hacer. «Se conoce muy poco del cerebro y se habla de sus capacidades cognitivas; todavía no sabemos como funcionan sus variabilidades y factores biológicos relacionados», concluye.
Emiliano Bruner es el responsable del Grupo de Paleoneurobiología de Homínidos del Cenieh uno de los cuatro laboratorios que existen en el mundo dedicados a esta disciplina científica. Representantes de todos ellos se dan cita en esta jornada que arrancó con la ponencia del investigador del Instituto de Neurociencia de la Universidad George Washington, Chet C. Sherwood, que disertó sobre Neurociencia y la evolución del cerebro. También participarron en las charlas de ayer uno de los impulsores de las aplicaciones tecnológicas al estudio de la evolución del cerebro, Philipp Gunz, investigador del Instituto Max Planck de Alemania. Por parte del Cenieh intervino en esta jornada el investigador José Manuel de la Cuétara especialista en el estudio de la termorregulación del cerebro. La jornada se cerró con Natalie Uomini, del Departamento de Arqueología de la Universidad de Liverpool especialista en el estudio de cognición y lenguaje. La charla continua hoy con la participación de Emiliano Bruner, del Cenieh, Simon Neubauer, del Instituto Max Planck de Alemania y Fred Coolidge, de la Universidad de Colorado.