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La Policía estrecha el cerco al botellón pero caen las denuncias

Los controles se han disparado hasta los 542 entre enero y junio, el doble que en todo el 2012. Solo se han iniciado 25 expedientes

Burgos

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L.  B. / Burgos

El primer semestre del año ha registrado un llamativo aumento de los controles policiales en botellones. Las 542 intervenciones realizadas en este sentido entre enero y junio duplican la cantidad total del 2012, ejercicio que cerró con 279. Según el responsable del área de Seguridad Ciudadana, Salvador de Foronda, la ‘culpa’ de este incremento la tiene la nueva ordenanza municipal de Drogodependencias, que se aprobó el pasado mes de enero. Hasta entonces un «vacío legal» limitaba la actuación de la Policía Local, indica el edil.  Solventados los obstáculos, el empeño del Ayuntamiento por estrechar el cerco al consumo de alcohol en la vía pública, especialmente cuando se trata de menores de edad, se ha traducido en un auge de los controles preventivos. No obstante, el aumento, por ahora, no tiene su reflejo en el número de denuncias. Es decir, hay más vigilancia, sí, pero menos ‘cazados’, algo que puede interpretarse de diversas formas.  Más allá de las razones, los números apuntan a un descenso del 50%. Y es que entre enero junio de 2013 se formularon 25 denuncias por botellón frente al centenar de expedientes abiertos en todo el año pasado. Una sencilla regla de tres sirve para estimar la caída de la estadística. En estos casos el papel de la Policía Local, una vez detectada la posible infracción durante un control -bien de carácter rutinario, bien a instancias de cualquier ciudadano-, se limita a extender el correspondiente boletín de denuncia en el que incluirá los hechos y los datos personales de los implicados. Requisa además el alcohol para su posterior análisis, algo que en 2013 ocurría en 11 de los 542 controles. De los trámites administrativos se encarga la Concejalía de Sanidad. Sus técnicos estudian el caso y determinan la sanción oportuna. No obstante, la multa económica puede canjearse por cursos de formación y sensibilización que el Ayuntamiento ofrece en colaboración con la Asociación de Ayuda al Drogodependiente (Aclad).  En 2012 se interpusieron 84 sanciones pecuniarias y 13 multados optaron por ‘pagar’ con horas de formación. Para conocer los datos de este año habrá que esperar, pues los plazos que deben seguir estos procedimientos complican el recuento instantáneo. La concejal de Sanidad, Soledad Carrillo, destaca además la importante labor de prevención que se realiza en los centros escolares de la ciudad. A su juicio, «la educación es la clave». En ese sentido lamenta la actitud de algunos padres que acuden al Ayuntamiento a reclamar la retirada de una sanción impuesta a su hijo o hija por beber en la calle. «Muchos esgrimen que es imposible pero no es sencillo multar. Para hacerlo hay que encontrar al denunciado con el alcohol en la mano, así que poco lugar hay para los errores», indica. Por otra parte, los análisis de las botellas decomisadas revelan un cambio en el consumo. En concreto, en el tipo de bebidas más frecuentes. «Antes lo habitual era el calimocho y la cerveza y ahora se requisan sobre todo licores de alta graduación mezclados con bebidas estimulantes», relata la edil. «Parece que ahora prima más la rapidez y la intensidad de la borrachera y eso es muy preocupante», añade.

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