La economía social se afianza como ejemplo de supervivencia
La provincia gana cooperativas y sociedades laborales en el último año
L. B. / Burgos
Año a año, y ya van unos cuantos desde que la crisis llegó para quedarse, la economía social mantiene el pulso. Las recientes estadísticas de la Junta de Castilla y León demuestran que el tercer sector de la provincia de Burgos es un ejemplo de supervivencia. Lejos de perder actividad, como sí ocurre en el mercado ordinario, en el último año crecía el listado de cooperativas y sociedades laborales y permanecía intacto el de centros especiales de empleo y empresas de inserción. Desde agosto de 2012 hasta ahora Burgos ha ganado tres cooperativas y ya cuenta con 318. Lo hacía gracias al auge registrado en aquellas llamadas de trabajo, destinadas a la producción de bienes o servicios para terceros. En el plazo citado se creaban cuatro, lo que eleva la cifra total hasta las 76. La baja de una relativa a vivienda, de las que hay 83, recortaba la ganancia. El resto de sectores, agrarias (60), consumidores (2), explotación comunitaria de la tierra (96) y servicios (1) se mantenían sin cambios. Cabe recordar que una cooperativa es una sociedad constituida por personas que se asocian para la realización de actividades empresariales encaminadas a satisfacer sus aspiraciones económicas y sociales. Tienen estructura y funcionamiento democráticos. Aunque el número de sociedades laborales no llega ni a la mitad del total de cooperativas, es el modelo de economía social que más creció en el último año. Desde agosto de 2012 se han creado 5 en distintos sectores, siendo el de servicios, con 92 en total, el más numeroso. Construcción e Industria tienen 28 y 27 y Agricultura mantiene su única sociedad registrada. En total, la cifra asciende a 148. Según la Junta de Castilla y León bajo esta denominación se encuentran las «sociedades anónimas o de responsabilidad limitada, en la que la mayoría del capital social es de trabajadores que prestan en ellas servicios retribuidos en forma personal y directa, con relación laboral por tiempo indefinido». También sobreviven las empresas de inserción. Las cinco que, según los datos difundidos ayer por la Administración regional, trabajan en Burgos suman 68 empleos, la mayoría, 39 para ser exactos, en situación o riesgo de exclusión social. Aunque estos negocios permanecen activos no son ajenos a la crisis. De hecho, el volumen de trabajadores no incluidos en procesos de inserción disminuía levemente. Lo mismo ocurre en los centros especiales de empleo. Su objetivo principal es la integración laboral y social de personas con discapacidad. Para obtener la calificación de Centro Especial de Empleo, las empresas deben contar como mínimo con un 70% de trabajadores con discapacidad. Hay 29 en la provincia con 639 empleados. Dada la resistencia de este modelo de economía, en el que la solidaridad es el sostén, a los envites de la crisis -aunque no sean eso sí ajenos a sus efectos- la Junta de Castilla y León anunciaba ayer que pondrá en marcha distintas iniciativas para impulsarlo porque considera una fórmula para recuperar el crecimiento y el empleo en la Comunidad.