Burgos aparca la liberalización de horario comercial
El Ayuntamiento deja sobre la mesa la petición de zona de afluencia turística

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MARTA CASADO / Burgos
El Ayuntamiento de Burgos aparca la solicitud de zona de gran afluencia turística por el momento. Se trata de una petición que se planteó en la comisión sectorial municipal de Comercio pero ante la negativa de los colectivos allí presentes y «atendiendo a la complicada situación que atraviesa el sector la oportunidad de esta solicitud se ha dejado sobre la mesa», apuntó al respecto la concejal de Comercio, Carolina Blasco. No obstante la Administración municipal no cierra las puertas a la incorporación en una nueva convocatoria. «Se ha dejado sobre la mesa de momento pero si en algún momento algún sector plantea su conveniencia, las puertas están abiertas para retomarlo», puntualizó Blasco.
Con la reforma de la Ley del Comercio, en 2012, la Administración regional apostó por la ampliación de días y horarios de apertura a locales pequeños pero aparcó la libertad horaria a superficies de más de 300 metros. En la norma se estableció una excepción. Las zonas de alta afluencia turística que, al contar con visitantes ajenos a la localidad merecían un tratamiento especial a efectos del comercio. Y desde entonces se han producido dos convocatorias que se han saldado con seis declaraciones positivas de siete ya que el pasado 1 de octubre el consejero de Economía, Tomás Villanueva, anunció que se aceptarán todas las propuestas de la segunda convocatoria.
«Es una medida que no se necesita ahora mismo, no hay demanda cuando ésta se recupere se podría plantear», apuntó al respecto el presidente de la Federación de Empresarios del Comercio de Burgos, Enrique Bañuelos. Asegura que en la reunión sectorial se negaron a esta propuesta desde grandes superficies a la Cámara de Comercio no sólo los pequeños establecimientos que ya disfrutan de esa libertad horaria. Por el momento no se ha tomado la medida de abrir a nivel general pero permitírselo a una gran superficie obligaría al pequeño comercio a levantar la persiana. «Es una medida que beneficia a las grandes corporaciones que pueden estrujar a sus trabajadores, porque donde se ha hecho no hay una mayor contratación, y no les importan los gastos que genera pero el comercio local no puede asumir un pago de domingos, gastos de apertura...no tiene sentido porque además no hay demanda», sentencia.