El Correo de Burgos

JUSTICIA

Condenados a 11.580 años de cárcel por el intento de masacre en la Casa Cuartel

La Audiencia Nacional condena a los etarras Daniel Pastor, Íñigo Zapirain y Beatriz Etxebarria por 160 tentativas de asesinato

Burgos

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M. R. / Burgos

La Audiencia Nacional ha condenado a los etarras Daniel Pastor Alonso, Íñigo Zapirain Romano y Beatriz Etxebarria Caballero a un total de 11.580 años de cárcel por el atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil el 29 de julio de 2009. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional los considera culpables de 160 delitos de intento de asesinato, por los que les ha condenado a 3.840 años a cada uno, más de un delito de estragos con finalidad terrorista, por el que se les imponen 20 años a cada uno.

No obstante, el fallo indica que el cumplimiento efectivo de las penas no excederá de 40 años, tal y como establece el actual Código Penal. El tribunal les impone indemnizaciones a las víctimas que superan los 11,8 millones de euros por las secuelas físicas y psicológicas del atentado. Al final, la Audiencia Nacional ha establecido una relación de 160 víctimas, después de haber sumado a las 145 que relacionaba la Fiscalía a algunas de las acusaciones particulares. El tribunal considera probado que los tres etarras, miembros del comando Otazua, recibieron instrucciones para atentar contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil, en la avenida de Cantabria. Los tres viajaron a Burgos para recopilar información sobre el lugar donde iban a colocar una furgoneta con explosivos y sobre matrículas de vehículos de este tipo que transmitieron al responsable en Francia con la idea de fabricar placas de matrícula ‘dobladas’ que eludirían los controles de seguridad. Según el fallo de la Audiencia Nacional, los tres viajaron a Francia, donde una cuarta persona les facilitó una furgoneta de la marca Mercedes Vito de color verde que había sido robada en la localidad francesa de Pevrat Le Chateau en abril de 2009. Después se desplazaron a Álava, donde pintaron la furgoneta de color blanco y Daniel Pastor colocó unas placas de matrícula que coincidían con las de una furgoneta idéntica propiedad de un vecino de Burgos que solía aparcar en las traseras de la Casa Cuartel.Continúa en la edición impresa

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