Los buceadores, el Belén y el violinista
Diego Galaz apadrina la bajada del Misterio a la cueva del Pozo Azul invitado por el Delfín Club Burgos, que orquesta esta actividad desde hace ocho años. «Repetiría», dijo el músico tras la experiencia

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«Ha sido un día muy especial. Poder bajar a las profundidades del Pozo Azul es un regalo y es más emotivo si además se hace acompañado de gente que vive el buceo con emoción. Me he sentido privilegiado y muy bien tratado. ¡Repetiría!», resaltaba Diego Galaz después de apadrinar la tradicional bajada del Belén al Pozo Azul de Covanera, situada en el alfoz de Sedano, organizada por la sociedad buceo deportiva Club Delfín Burgos.El violinista burgalés no las tenía todas consigo la noche anterior. Bromeaba con la posibilidad de salir airoso de esta experiencia tras su colaboración en el concierto que El Show de Dodó dio en La Casa de las Musas el sábado. Finalmente, pudo llamar a su madre para decirle que estaba sano y salvo.Llegó el gran día y tras pertrecharse adecuadamente, recibir los últimos consejos, hacerse las fotografías de rigor y, tal vez, encomendarse a la patrona de los músicos, el reloj dio las doce y se inició la inmersión. El padrino no iba solo. Cambió, solo durante un rato, la compañía de sus inseparables violines por el de cinco miembros del Delfín Club Burgos, expertos en estas lides.El equipo descendió 10 metros a 11 grados, alrededor de cuatro en superficie, para dejarlo allí hasta el final de las fiestas navideñas.Los aguerridos buceadores y el violinista sin instrumento se mantuvieron en el Pozo Azul entre 15 y 20 minutos, el tiempo que emplearon en dejar el Belén, cuyas figuras van dentro de una botella abierta en ventana, de las que se emplean para bucear.Fuera, cerca de 80 personas recibió a la expedición entre aplausos y fue Luis Muro el encargado de poner el sonido al descenso y salida de los buceadores y el chocolate y el caldo los que se ocuparon de mitigar las bajas temperaturas.Una de las novedades de esta edición y de los momentos más emotivos de esta cita ha sido la interpretación de la Salve Marinera, tradición de los hombres y mujeres de la mar, en recuerdo de todos aquellos compañeros buceadores que ya no están.Alcanzada la misión, se celebró una comida de hermandad entre miembros del club, amigos y familiares. El postre vino en forma de música con una pequeña actuación de Diego Galaz, que no había dejado tan lejos el violín y que escribe su nombre en una lista de padrinos en la que ya figuran Diego Ruiz, Esther San Miguel o Diego Fernández Malvido.Los vecinos y visitantes, para los que esta actividad se ha convertido en una tradición más de su Navidad, podrán ver el pesebre, colocado a cinco metros de profundidad, desde el exterior de la poza que da acceso a esta cavidad sumergida.La bajada del Belén al Pozo Azul es una de las actividades con más proyección del Delfín Club Burgos, que nació hace diez años por la iniciativa de un grupo de submarinistas pertenecientes entonces a la unidad de rescate subacuático del Ayuntamiento de Burgos y que hoy integra a un centenar de socios.Es una sociedad deportiva sin ánimo de lucro que tiene como fin el conocimiento del medio, el estudio, su guarda, conservación protección y divulgación y la transmisión de este legado a generaciones venideras.