Exaltación en rojo y gualda
Militares y civiles homenajean a la bandera en recuerdo del levantamiento burgalés contra las tropas napoleónicas

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L. B. / Burgos
Los burgaleses Manuel de la Torre, Nicolás Gutiérrez y Tomás Gredilla fueron los primeros en caer bajo el fuego de las tropas napoleónicas un 18 de abril de 1808. Formaron parte del inicial levantamiento contra la invasión francesa que, días más tarde, el 2 de mayo en Madrid, desembocó en el inicio de la Guerra de la Independencia.
Sus nombres lucen en la actualidad en una lápida de piedra conmemorativa con vistas a la Catedral, en la plaza del Rey San Fernando, y su valor se celebró ayer, como desde hace tres años, a la sombra de una reluciente enseña patria de cerca de 40 metros cuadrados, izada de nuevo en su memoria «como símbolo de la soberanía, unidad e integridad de este país» y en recuerdo de una época señalada porque «militares y civiles lucharon juntos por unos ideales como la libertad y el arraigo de la cultura y las costumbres de un pueblo contra su invasor».
Así lo expresaba el militar responsable de trasladar a los presentes las razones y el guión del homenaje a la bandera promovido desde 2012, con intención de convertirlo en tradición, por el Ayuntamiento y el ejército presente en la ciudad.
Sus dos máximos representantes, el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, y el general jefe de Fuerzas Pesadas y comandante militar de Burgos, Soria y Cantabria, Miguel Alcañiz, presidieron un evento que congregaba a decenas de personas en el inicio de la avenida de la Paz, alrededor del mástil en el que se izó la insignia nacional, portada hasta el lugar por un guardia civil, un militar profesional y un macero del Ayuntamiento, responsable de elevarla entre un respetuoso silencio que, una vez en alto, rompían las notas del himno español.
Los versos recitados del himno a la bandera, obra de Sinesio Delgado, ponían el broche lírico -¡Salve, bandera de mi patrica, salve! / y en alto siempre desafía al viento / tal como en triunfo, por la tierra toda, / te llevaron indómitos guerreros- a una conmemoración que prosiguió con un breve desfile de la formación al mando de capitán Luis Ignacio Río Peña, integrada por escuadra de gastadores del Cuartel General de las Fuerzas Pesadas, con sede en el acuartelamiento Diego Porcelos, y representantes de los regimientos de Ingeniería, Transmisiones, Artillería y de la Agrupación Logística, ubicados en la base Cid Campeador de Castrillo del Val, acompañados por una delegación de la comandancia de la Guardia Civil de Burgos.
En su recorrido saludaron también a otras autoridades presentes, firmes para la ocasión: el subdelegado del Gobierno, José María Arribas; el delegado de la Junta de Castilla y León, Baudilio Fernández Mardomingo, el presidente de la Diputación, César Rico, la diputada Gema Conde, el senado Jaime Maetu y el edil de Seguridad Ciudadana, Salvador de Foronda.
Veteranos
No quisieron perderse la celebración los veteranos del ejército. Algunos de ellos, pertrechados con su uniforme, ocuparon las primeras filas para contemplar el izado de la bandera. Incluso el presidente de la hermandad de Burgos, el general Félix González Bueno, acompañó al alcalde y al general jefe de Fuerzas Pesadas.