El Correo de Burgos

EXCLUSIVA / El sumario del 'Caso Carrasco'

Los policías de Burgos sugieren a la jueza que hubo chivatazo a Raquel

«Es muy chocante que un arma esté 30 horas desaparecida y aparezca en media hora». Raquel llama a su amigo policía Nacho, que le dice: «No toques nada, a ver cómo lo arreglamos»

Burgos

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FELIPE RAMOS

El posible chivatazo para alertar a la policía local, Raquel Gago, a la que su íntima amiga Triana Martínez dejó el revólver con el que la madre de esta última y asesina confesa, Montserrat González, disparó a Isabel Carrasco el 12 de mayo pasado, que DIARIO DE CASTILLA Y LEÓN/EL MUNDO publicó en exclusiva, fue sugerido por los dos inspectores de Policía Nacional venidos de Burgos, en sus declaraciones ante la jueza de Instrucción número 4 de León, Sonia González.

Según consta en el sumario del ‘caso Carrasco’ al que ha tenido acceso este periódico a través de fuentes judiciales, en un momento del interrogatorio ante la magistrada, el 5 de junio, uno de los inspectores que habían sido enviados por el jefe de la Policía Nacional de Castilla y León, según declararon, mostró su extrañeza porque «a las seis y media de la tarde se enterara de que un policía local tenía el arma y que a la media hora apareciera». «Es muy chocante», remarcó. Todo sucede, cuando según este inspector, permiten estar juntas a Montserrat González y a su hija Triana y, en una conversación entre ambas, Triana le dice que el arma la tiene una policía local. Los dos inspectores de Burgos informaron, inmediatamente, según consta en la declaración de uno de ellos: «Además de a la jefa del grupo y al jefe superior, a la comisaria, que estaba allí, y al jefe de la policía  judicial, que creo que se llama Francisco».

Y es que aquí donde empiezan las sospechas sobre el posible chivatazo a Raquel Gago. «A la media hora, más o menos, recibimos una llamada del jefe de delincuencia urbana y nos dijo que un funcionario de su grupo había recibido una llamada que tenía una información del arma». Y continúa: «Entre el momento en que tenemos conocimiento de que el arma puede tenerla una policía y la llamada de Nacho –que luego se sabe es el policía del que habla el jefe de delincuencia urbana–  puede haber transcurrido 45 minutos».

Este inspector le habla a la claras a la jueza de una «posible filtración», pero matiza que no sabe si se ha hecho investigación interna al respecto. «En mi opinión personal es que es muy raro que un arma esté treinta horas desaparecida y que luego aparezca en media hora».

La presencia de los dos inspectores de Burgos, según aclara uno de ellos, no gustó mucho a la comisaria y al jefe de la brigada policial. «Hay malestar, aunque no hay enfrentamiento», aseguró el segundo de los inspectores.

Éste último, y así consta en el sumario, es mucho más explícito en las horas de comunicación sobre que el arma la tenía una policía local, «sobre las siete y cuarto» y de como justo «unos quince o veinte minutos después» es cuando reciben el aviso del jefe del grupo de delincuencia urbana sobre una posible información sobre el arma. «Me parece chocante y curioso», declaró.Sigue en edición impresa

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