El Correo de Burgos

Prólogo de sol, truenos, relámpagos y lluvia

El Parral abre boca para las fiestas de San Pedro. Fajas y Blusas aconseja a los asistentes disfrutar ‘con cabeza’

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Burgos

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SAMANTA RIOSERAS / Burgos

El sol amaneció perezoso. Avisó, desde primera hora, que no iba a brillar todo el día y fue perdiendo intensidad a lo largo de la jornada hasta que terminó de agotar todas sus fuerzas con el inicio de la sobremesa, cuando estalló el recital de lluvia, truenos y relámpagos. Un prólogo agridulce para despertar el espíritu de las fiestas de San Pedro y San Pablo.

Por la mañana se dejó ver en todo su esplendor para iluminar un Parral abarrotado, polvoriento y con mucha pelusa. Sus rayos animaron a seguir el aroma de la santísima pagana trinidad de chori-morro-morci, que se respiraba entre los tenderetes de la peñas, combinado con el elixir de la ribera o la pócima de cebada.

Pero antes de caer en las redes del pecado capital más voraz, una petición de la Federación de Fajas, Blusas y Corpiños: «Actitud cívica, intercalar bebidas alcohólicas con agua o refrescos y comer para facilitar la absorción del alcohol».

Sus consejos, plasmados en unos pequeños panfletos que varios jóvenes repartieron en las entradas del recinto, no calaron en las 10 personas que ayer fueron atendidas por Protección Civil y Cruz Roja por intoxicaciones etílicas. «Excepto uno, todos eran menores de edad. El más pequeño tenía 13 años», se lamentaba el jefe de servicio Carlos Sainz, quien también apuntó que dos de los casos fueron trasladados al Hospital Universitario. «Pero ha sido un año bastante tranquilo».

Los que disfrutaron con cabeza de la tradicional fiesta burgalesa lo hicieron a ambos lados de la barra. Fuera todo eran risas, brindis, hombre cuanto tiempo y vamos tirando que ya nos pillarán. Dentro, trabajo, calor y oído cocina.

«A las siete de la mañana hemos empezado a montar y no sé cuando nos iremos», comentaba al mediodía Ana Alonso, del grupo de danzas de Justo del Río, sin dejar de supervisar el servicio.

En la peña Los Mangas, de eso se encargaba Zatu, que lleva 30 años a los mandos de la parrilla. «Unos 2.000 morunos y brochetas de langostinos sacamos hoy», decía mientras María Leal, otra manga, presumía de su pulsera azul.«Si no traes tortilla recién hecha, te quedas sin pulsera y pagas cinco euros», explicaba risueña y clamaba al cielo para evitar las lluvias. De poco le sirvió. El prólogo de San Pedro terminó calado de agua. 

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