El Correo de Burgos

ATA / Décimo Aniversario

Larga vida de un yacimiento de noticias

Los codirectores de las excavaciones apuestan por la internacionalización del proyecto y niegan cualquier «complejo de inferioridad» en respaldo e investigación

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Burgos

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L. B. / Burgos

Pasado, presente y futuro de los yacimientos de Atapuerca, del trabajo que albergan y su repercusión científica y económica y del respaldo institucional y social que tienen y merecen se daban cita ayer en el claustro del Hotel NH La Merced. El décimo aniversario del suplemento ATA, publicado desde 2004  por EL MUNDO-EL CORREO DE BURGOS, servía de excusa para una cita que congregó a representantes de todas las administraciones locales y regionales, así como de entidades de distintos ámbitos, dispuestos a conocer de primera mano la importancia del proyecto inspirador de las 800 páginas objeto de efeméride. Y las que vendrán, tal y como afirmó el director del periódico, Ricardo García Ureta, en la presentación del evento.

Porque a Atapuerca le aguarda aún un largo recorrido de proyección internacional creciente como yacimiento de noticias. Así al menos lo aseguraron los tres protagonistas de excepción de la jornada: José María Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga, codirectores de los yacimientos que colocaban y mantienen a Burgos como enclave obligado en el estudio de la evolución humana.

Con intervenciones sencillas y directas al hilo de las cuestiones lanzadas por la redactora especializada en la materia Marta Casado, artífice del suplemento acreedor de tal homenaje, los científicos hicieron lo propio de su labor cotidiana y analizaron el ayer para argumentar el hoy y esbozar el mañana posible y plausible de un proyecto al que han entregado su trayectoria profesional.

El director general de Cajaviva Caja Rural, Ramón Sobremonte, ejerció de telonero del coloquio con un ejercicio de interpretación estadística en el que cifró el ‘reembolso’ económico que Atapuerca supone para la ciudad de Burgos.

Hechas las cuentas y subrayado el saldo positivo sonaron las voces que mejor conocen el terreno, no en vano los tres llegaron a las excavaciones cuando todo estaba por hacer (literalmente pasaron los primeros  años retirando escombros y así lo recordaban ayer) hace ya más de tres décadas.

Ahora, con la jubilación en mente, «aunque no inmediata», se apresuró a precisar Carbonell, planifican su sucesión fieles a su naturaleza científica, es decir, «tras un exhaustivo análisis de la realidad de las tres patas que sostienen este proyecto: la investigación, el ámbito académico y la comunicación».

Los logros acumulados en estos campos serán «el material genético que transmitiremos», indicó el paleontólogo.

Bermúdez por su parte incidió en el carácter internacional del universo Atapuerca. Aprovechó además la oportunidad para manifestar su preocupación por la situación actual de los investigadores menores de 40 años y las grandes dificultades con las que se topan para hacerse un «hueco en las universidades del país». «Puede que en 20 o 25 años no haya recambio español para los extraordinarios grupos de trabajo que han hecho posible llegar hasta aquí. ¿Volverán los que se han ido? No lo sabemos», comentó el que fuera el primer director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana para sugerir la posibilidad de que a medio plazo sea un consorcio internacional el que tome las riendas del proyecto. «No sería nada extraño y quizá así Europa se anime a apoyarlo, algo que hasta ahora no ha hecho y sí, se ha intentado en numerosas ocasiones», lamentó.

Arsuaga concretó sus palabras sobre el futuro en los exitosos resultados que se esperan del estudio del ADN nuclear hallado en los restos de homínidos encontrados en la Sima de los Huesos.

 

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