El Correo de Burgos

La sinfonía de la evolución

La sala pieza única del MEH se convierte en un rincón oscuro donde hasta 500 sonidos logran pintar en 12 minutos el recorrido del chimpancé al hombre que se asoma al espacio

Carlos de Hita y Juan Luis Arsuaga durante un momento de la reproducción de 'Ecos'.-SANTI OTERO

Carlos de Hita y Juan Luis Arsuaga durante un momento de la reproducción de 'Ecos'.-SANTI OTERO

Publicado por
MARTA CASADO BURGOS
Burgos

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La sala pieza única (Planta-1) era el rincón para experimentar y probar con contenidos alternativos y de discusión científica. Tras recrear la creatividad del neandertal se propone un viaje único por los sonidos de la evolución humana. Una sinfonía de 500 sonidos de la naturaleza que tratan de recrear el viaje del chimpancé que grita al leopardo encaramado a un árbol en la selva al hombre que se asoma al océano cósmico del espacio. Este proyecto pionero se llama Ecos. Paisajes sonoros de la evolución humana y su autor Carlos de la Hita y el director científico del Museo de la Evolución, Juan Luis Arsuaga, lo presentaron ayer.«Es un espacio experimental, es un experimento original, creemos que no se ha hecho en ningún museo de historia o prehistoria que yo sepa, y buscamos recuperar un mundo olvidado, el de los sonidos de la naturaleza», reflexionaba al respecto Juan Luis Arsuaga. Con esta propuesta Carlos de Hita ha utilizado e intercalado 500 sonidos diferentes en una especie de corona de altavoces tapada con dibujos sencillos y esquemáticos sobre algunos elementos que se recrean en esta «suite en siete tiempos». «Se trata de reconstruir una esfera sonora en la que toman cuerpo las diferentes atmósferas que constituyen la narración», reflexiona de Hita que es considerado el máximo experto en los registros sonoros de la naturaleza del país.El trabajo sonoro arrancó el pasado verano cuando de la Hita acudió a realizar registros sonoros de las excavaciones en Atapuerca. «Entonces se nos ocurrió esta idea que es sencilla pero al mismo tiempo compleja porque tratamos de crear una experiencia sensorial». Reflejan que hay mucho trabajo detrás pero el objetivo es que la pieza, que dura 12 minutos, fluya de forma natural. El resultado es un collage de sonidos que conforman el cuadro de la evolución humana de los últimos cuatro millones de años.«Yo trabajo en sonido, pienso en sonido, veo las cosas en sonido y propongo una instalación en una sala a oscuras par vivir una inmersión sensorial acudiendo a elementos que llamen a nuestra memoria auditiva pero también apelando a las mismas claves emocionales que la música despierta en nosotros», apunta.Más información en edición impresa.

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