«El recibimiento de los vecinos de Ólvega fue muy bueno»

-ISRAEL L. MURILLO
Jairo Manzano tiene 26 años y es uno de los trabajadores afectados por el incendio del a empresa cárnica, Campofrío. Este burgalés, licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Burgos, trabajaba en la fábrica de forma indefinida desde hacía dos años y medio, aunque su primer contacto fue hace ocho años, lo que supuso acceder a varios contratos temporales durante los veranos. No sólo el estaba ligado profesionalmente a la fábrica, su madre contaba con 17 años de experiencia, 12 de ellos como indefinida, y su hermano menor era trabajador eventual.
Desde hace tres semanas, Jairo va y viene de Ólvega a Burgos y es que es unos de los 33 trabajadores que han ocupado las primeras plazas ofertadas en la localidad soriana.
Pregunta.- El día 16 de diciembre se cumplía un mes del incendio de Campofrío, ¿cómo asumiste una noticia de tal envergadura?
Respuesta.- Alguien me mandó un Whatsapp a las 8.30 de la mañana, no me lo creía. Tuve que ir hasta la fábrica para cerciorarme de que lo que me estaban diciendo era cierto. Allí hice fotos y mis compañeros empezaron a ‘creérselo’ y a darse cuenta de que había ocurrido.
P.-¿Te sorprendió la rápida reacción de la empresa, de la administraciones y de la propia ciudad?
R.- Mucho y además han sido reacciones muy positivas, nos han dado todo lo que hemos pedido y eso hay que agradecerlo.
P.- LLegado el momento, la empresa ofreció la posibilidad de ocuparos en las fábricas de Ólvega y Torrente. No lo dudaste.
R.-La verdad es que no. Yo no llego a los dos años de paro y tengo una hipoteca que seguir pagando. La empresa pidió voluntarios, al principio desconocíamos los destinos pero no fue un inconveniente para mí. Más tarde me dieron a elegir destino y no dudé. Ólvega estaba cerca y me permitiría volver a Burgos todos los viernes.
P.- El inicio del trabajo en Ólvega se produce el día 9. ¿Qué funciones desempeñas?
R.- Igual que en La Bureba me encargo de recepciones de materia prima, de ahí que la empresa pidiera especialización a los voluntarios porque había que recuperar la producción de forma inmediata y no había tiempo de estar formando a los trabajadores más que en las nociones básicas del nuevo puesto.
P.-¿Hay muchas diferencias entra la planta soriana y la burgalesa?.
R.-Sin duda, es enorme. Es una planta muy antigua, la primera parte se construyó en el año 1954 y posteriormente, en 1967, la parte más nueva y los secaderos. Allí es todo el trabajo se desarrolla de forma manual mientras que en Burgos teníamos todo mecanizado. El cambio más importante es el que se ha encontrado la gente en la parte de los secaderos, los chorizo vuelven a colocarse como antiguamente, según salen de la embutidora se meten barras de madera y se cuelgan.
P.- ¿Cómo ha sido el recibimiento de los vecinos de Ólvega?
R.-Muy bueno, desde el primer día nos han ayudado a encontrar piso e incluso ofrecieron sus casas. Este primer mes estamos en un hotel a pensión completa pero la gran mayoría ya hemos buscado alojamiento para cuando finalicen estos primeros días.
P.- ¿Sabes cuánto tiempo permanecerás en la fábrica de Ólvega?
R.- No, el tope son dos años pero en su momento se habló de hacer rotaciones entre los voluntarios. Aunque aún vendrán más trabajadores. El lunes se incorporaron 8 personas más y a mediados de enero vendrán 24 más. La fábrica soriana estaba al 20% de producción, apunto de cerrarse, y ahora está al 100% e incluso se están montando líneas para tener más capacidad.- Más información en edición impresa