Un poquito de magia para enfermos y niños
Los Reyes Magos visitaron a los mayores de las Hermanitas de los Pobres y a niños en el HUBU

La primera visita de sus Majestades fue a los ancianos de la residencia de las Hermanitas de los Pobres.-SANTI OTERO
¡Ya vienen los Reyes con el aguinaldo! Con un poquito de música se ve más adornado y si los que esperan lo hacen con mucha ilusión, pues mucho mejor. Una ilusión que a pesar de los años no han perdido los ancianos de la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Villimar.
Puntuales a la cita, sus Majestades llegaron montados, no en sus tradicionales camellos, sino en un camión de bomberos, junto con sus pajes y un buen saco de caramelos.
A ellos se les sumó el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, quien deseó para este 2015 que «cuando termine el año que acabamos de estrenar pueda haber más familias que tengan un empleo, es a lo que aspiramos, el resto es secundario o al menos, complementario».
Como proyectos de ciudad, el popular pidió a sus Majestades que «se siga normalizando la situación económica municipal, seguir controlando la prestación de los servicios municipal y continuar con las mejoras fundamentales que necesitan algunos zonas de la ciudad».
Durante la visita, tanto el edil como sus Majestades saludaron a los presentes y se acercaron a los que, por circunstancias de salud, no pudieron recibir a la comitiva en el hall del edificio.
Como reza la tradición, las hermanas ofrecieron un café caliente a los Reyes para que tomaran las fuerzas necesarias para continuar con una jornada cargada de trabajo.Visita al hospitalLas prisas del día hicieron que los Reyes Magos de Oriente adelantaran su visita al Hospital Universitario de Burgos. Como cada año los tres magos se acercaron a la planta infantil para llevar regalos a los niños y jóvenes que han tenido que pasar estas fechas ingresados.
Cuando Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron al HUBU, la expectación fue máxima. Nadie, ni grandes ni pequeños, quisieron perderse esa visita mágica y decenas de ellos esperaban el momentos oportuno para acercarse a susurrarles sus peticiones y, ya de paso, hacerse alguna fotografía de recuerdo.
Hubo algún que otro lloro entre los más pequeños quienes, a buen seguro, se preguntaban quienes eran esos señores tan elegantes, con sombrero y capa.
La cuarta planta del bloque F era la meta de sus Majestades, allí les esperaban 12 niños y jóvenes, entre 3 meses y 15 años. Este año han sido pocos y es que, como apuntaban desde la propia planta, la afecciones respiratorias han sido mucho menos agresivas el presente año.- Más información en edición impresa