COMPROMETIDOS CON LA CULTURA Y LAS TRADICIONES DE BURGOS
Viajar al pasado a bordo de una carreta
La Real Cabaña de Carreteros lucha desde 1997 por mantener una tradición que ayudó a construir Castilla
El título completo de esta asociación era ‘Cabaña Real de Carreteros, Trajineros, Cabañiles y sus derramas’. Era una Asociación, Hermandad o Gremio formado por todos los carreteros que en España se dedicaban al trajín y conducción de efectos para el servicio público y particular. «Su importancia fue tal que 6.000 carretas de nuestra comarca participaron en la toma de Granada en 1492», explica el presidente de la Real Cabaña de Carreteros de Burgos, Antonio Martín Chicote.El tren y luego los camiones, hicieron que este importante medio de transporte fuese obsoleto, pero para esta asociación resulta importante recuperar del olvido todos estos oficios que se relacionan con las carretas. «Fundamos nuestra asociación en 1997 con el objetivo de recuperar la cultura forestal», comenta Martín Chicote.En la actualidad, la Real Cabaña cuenta con unos 35 socios que pagan una cuota de unos 20 euros anuales con los que organizan varias actividades encaminadas a recuperar la memoria de los carreteros ibéricos. «No hay que olvidar que los carreteros fueron muy importantes en la transmisión de noticias y la difusión del castellano», añade Martín Chicote.La sede de la Real Cabaña de Carreteros se encuentra en la casa de Cultura de Quintanar de la Sierra. «Nos encontramos casi todos los días por el pueblo, en el bar, por lo que resulta fácil ponerse de acuerdo», explica Martín Chicote.La asociación rememora todos los años, durante el mes de septiembre, las viejas rutas que realizaban los carreteros con sus cargas de madera y alquitrán hasta los puertos castellanos. El año pasado fueron hasta Castro Urdiales «Este año tenemos previsto ir hasta Guipúzcoa para llevar unos mástiles para la construcción de un barco» Se trata del ballenero ‘Nao San Juan’ que con matrícula de Burgos y tripulación vasca se hundió en 1565 en las costas de Terranova y que ahora la asociación vasca Albaola quiere reconstruir utilizando los mismos materiales y transportados hasta el puerto guipuzcoano de la misma manera. «Vendrán a colaborar en la elaboración del alquitrán que originalmente procedía de las raíces de pinos centenarios». Este producto que se realizaba en la sierra burgalesa era fundamental en la construcción de las naves y en la impermeabilización de la madera.Entre las actividades en las que participa la Real Cabaña de Carreros destaca Feria Forestal Iberforexpo en Revenga, las fiestas serranas en Quintanar de la Sierra pero lo que resulta realmente importante para la protección de la cultura forestal y ganadera es la crianza de una raza de vaca, la serrana negra, del que solo quedan 200 ejemplares en el mundo. «Nosotros tenemos 20 y en la provincia de Soria crían el resto», comenta Martín Chicote.Esta raza era de uso exclusivo de los carreteros por su estructura fuerte y delgada y su capacidad de soportar las cargas, no la hacen apta para la carne ni para la leche, su estructura es como la de un atleta, todo nervio, «es el Mercedes Benz del transporte en carreta», añade Martín Chicote. El peligro de que esta raza se extinguiera es todavía real no obstante el apoyo de instituciones como la Diputación de Burgos que financia a esta asociación. «En realidad, las actividades que organizamos salen en mayor parte de nuestros bolsillos cada uno pone lo que tiene», explica Martín Chicote.Más información en edición impresa