El Correo de Burgos

Entrevista. Antonio Corbí. Jefe de la Oficina Territorial de Trabajo

«Siempre he procurado que no quedara nada para mañana»

-Raúl G. Ochoa

-Raúl G. Ochoa

Publicado por
Marta Casado Burgos
Burgos

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Antonio Corbí cierra despacho por jubilación. Durante sus 43 años de servicio en el ámbito laboral (primero en el Estado y desde hace 19 años en la oficina territorial que él mismo montó) su puerta «siempre ha estado abierta para resolver todos los asuntos». Se va satisfecho con el trabajo realizado. «No repartía caramelos pero al menos siempre he tratado de conciliar posturas y de acelerar los procesos», señala.Pregunta.- Llevando un tema tan polémico y con posturas tan enfrentadas como los que se dan en el ámbito laboral, ¿con qué se queda?Respuesta.- Me voy con la satisfacción del deber cumplido. Siempre se podría haber hecho más pero siempre he procurado que nada quedase para mañana que lo que pudiera hacer hoy, quedara hecho. Y estoy satisfecho con lo realizado, de los ERE gestionados ninguno se ha complicado de forma diferente a los cauces legales. También me quedo con el cariño que estoy recibiendo de sindicatos, empresas, funcionarios... creo que estoy recogiendo un poco lo que he sembrado.P.- La conflictividad laboral con la crisis se ha disparado, los expedientes se agolparían en su mesa ¿se ha aprendido algo de esta dura lección?R.- Yo he hecho lo que he podido, he tenido un equipo competente. Tiempo atrás cuando había unos pocos eres importantes había encierros, manifestaciones... Ahora se normalizado el proceso. Si no había acuerdo nosotros buscábamos la paz social y suavizar a situación. Aunque la cosa cambio con la reforma laboral.P.- ¿Cambió para peor o para mejor?R.- Se eliminó el hecho de que nuestra oficina tenía que resolver los expedientes y acuden aquí a modo de consulta. Si hay acuerdo o no la empresa impone el ERE o no. Tanto trabajadores como empresas me dicen que era mejor antes. Los sindicatos porque se veían amparados por un tercero que evitaban igual propuestas más desfavorecedoras para sus intereses, y las empresas porque tenían más seguridad jurídica. Ahora cualquier trabajador puede acudir al juzgado y en tres meses deshacer lo hecho. Antes apenas había impugnaciones.P.- ¿Cuáles ha sido los peores momentos que recuerda?R.- En cuanto a cierres de empresas fueron difíciles las de Cellophane, las de Plastimental, TRW por el número de trabajadores afectados y porque eran empresas importantes. Pero traumáticos han sido los accidentes laborales. Recuerdo con pesar los muertos de la Calle Sauce o el accidente en las obras de Castrovido. Son situaciones que te ponen los pelos de punta, es lo peor que hay. Recuerdo que el técnico que acudió a la calle Sauce, con los diez cuerpos tendidos, tener que hacer el informe, hablar con las familias... Estaba a punto de jubilarse y le hicieron un estudio médico. La noche de aquel día le habían dado varios microinfartos. Se jubiló al poco tiempo. Es muy duro.P.- Es curioso que aquello en un pequeño local se saldará con tantos fallecidos pero un incendio de una planta entera como el de Campofrío no haya que lamentar desgracias personales. ¿Se ha mejorado?R.- Ha sido lo mejor de todo lo malo que ha pasado con Campofrío. Precisamente he retrasado un poco mi jubilación para dejar este asunto en el ámbito laboral completamente cerrado aunque el expediente no se ha realizado aquí por la magnitud se lleva directamente en la dirección general de Trabajo. En seguridad laboral se ha madurado mucho pero siempre hay accidentes, pasa algo. A veces es un cúmulo de mala suerte pero la gran mayoría de los accidentes se pueden prevenir.P.- ¿No se quejan trabajadores de las diferencias con la situación en la que han quedado los empleados de Campofrío?R.- Sí claro y tienen razón. Pero es que una administración tiene que apoyar aquello que sabe que se va a reflotar. Tienen que priorizar. Si ves que Campofrío tiene continuidad y todo lo que afecta a las empresas auxilares a las explotaciones ganaderas. Lógico que una administración, una vez que ve la intención de la empresa, apoye en lo que puede. Si te desentiendes y no haces nada también serías criticado.P.- Esta crisis que parece que vislumbra su final ha sido muy dura pero no la única. ¿Ha sido la peor? ¿Cómo recuerda ésos otros momentos difíciles?R.- En Burgos ha habido otras. Fue problemática la vivida entre 1983 y 1984 con varios expedientes de regulación de empleo pero no tocó a la construcción y duró menos. Aún así varias empresas con entre 500 y 200 trabajadores tuvieron problemas o cerraron como Plastimetal que empezó a renquear, Eucalsa, Recesa... Después de las olimpiadas y la Expo de 1992 hubo una crisis muy fuerte pero fue más bien de liquidez. Aún así fueron dos años duros. Ahora desde 2008, cuando rozábamos el pleno empleo, a hoy ha sido realmente la crisis más dura.P.- ¿Se empieza a reconducir la situación?R.- La tramitación de ERES ha bajado mucho la verdad. Creo que tiene que mejorar a la fuerza y hay una juventud muy preparada para salir más fuertes de esta... Ya se empieza a notar mejoría pero claro el desempleo es muy alto y no es suficiente ni lo será mientras la construcción no tire para delante. La industria funciona bien y lo bueno que tiene Burgos es que está diversificada y eso juega a favor.P.- ¿Deja el barco en buenas manos?R.- Me voy tranquilo, lo dejo todo atado, no queda nada pendiente. Mi sustituto, hasta que se adjudique la plaza por concurso, será Andrés Padilla que es letrado con 24 años de experiencia que trabajó en el Inem antes que aquí, está preparadísimo y estoy seguro que seguirá con el mismo talante dialogante que hemos tenido hasta ahora.

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