Un manto blanco para disfrutar

Solventadas las incidencias a media mañana, cientos de burgaleses y turistas disfrutaron de la nieve en los alrededores de Fuentes Blancas, el Mirador y la ladera del Castillo

Estampa idílica que dejó la nieve en la ciudad.-RAÚL G. OCHOA

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MARTA CASADO / BURGOS
Burgos

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Muchos burgaleses se despertaron aliviados. Al subir la ventana y ver el manto de nieve que cubría las calles, descansaron. «Menos mal que es domingo y no había que salir de casa pronto para ir a trabajar porque a primera hora estaban las calles mal pero después, con el sol además, lo mejor que hemos podido hacer es salir a disfrutar de la nieve». Así habla David que ayer aprovechó a partir del mediodía para disfrutar de la nieve con sus hijos Sara y Christian. Disfrutaron del parque, de la ladera del Castillo donde caer con el trineo en la mano es una experiencia. «Nos hemos divertido mucho con la nieve pero mi tato la ha roto por allí», dice Sara, para quien es una de sus primeras nevadas divertidas. Para Christian pisar un manto de nieve virgen es lo mejor. Así que bolas a tutiplén entre todos y mucha diversión. Su padre estaba equipado zanahoria, bufanda y gorro y buscando algunas ramas. «Tenemos que hacer un muñeco de nieve», exige la más pequeña.Como ellos cientos de burgaleses se desplazaron a disfrutar de un día espléndido de nieve y sol. Tomaron los alrededores de Fuentes Blancas todos ellos equipados con el trineo de plástico de rigor y tremendamente abrigados. Mañana hay colegio. Aún así todos se divirtieron con la nieve sin necesidad de tener que desplazarse muy lejos.Al parque de Fuentes Blancas se sumó como itinerario de diversión invernal los alrededores del Castillo. Allí, además de burgaleses se daban cita muchos turistas. Unos a disfrutar jugando, realizando muñecos de nieve, lanzándose bolas o haciendo ángeles, pero otros muchos también disfrutaron de los copos inofensivos para hacerse fotos. La estampa de la ciudad desde el Mirador del Castillo era de postal. No hacía falta photoshop para embellecer la ciudad. De ello dieron buena cuenta muchos turistas como unos sevillanos que, equipados con su selfiepalo, lograron inmortalizarse con el Burgos nevado a sus espaldas. «Es una imagen preciosa, casi no había visto la nieve y que casualidad hoy ha caído pero no ha generado problemas», señalaban.Muchos reconocían que el ser domingo la nieve no se indigestó y fue divertida. En las redes sociales casi nadie podía dejar de inmortalizar la estampa. Pero no sólo Fuentes Blancas o el Castillo se habían convertido en estaciones de invierno de postal, también tomaron rincones como el Espolón y por todos los parques y plazas de la ciudad se encontraban diseminados muñecos de nieve. Una jornada de tensión a primera hora de la mañana pero de tranquilidad después. El tiempo ayudó ya que desde las 10 de la mañana no volvió a nevar y el operativo pudo realizar las labores de limpieza sin mucho tráfico. El resto del día solo quedó disfrutar del lado lúdico de la nieve.

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