El desfile de Don Carnal llena la calle de color
Una gran afluencia de público y la variedad de disfraces animaron la tarde burgalesa

Unos coloreados personajes dieciochescos se acercan al público, disfrazado en grupo de indios, durante el paso del desfile entre el Teatro Principal y la Diputación.-RAÚL G. OCHOA
El desfile de Don Carnal es la máxima expresión del Carnaval, y así se demostró en la tarde de ayer, en la que a pesar de termómetro y de las desafiantes nubes que dejaban escapar de cuando en cuando unas gotas para comprobar el aguante de los burgaleses, los vecinos se echaron a las calles del centro disfrazando la ciudad de un ambiente festivo, coloreado y que invitaba a la risa y al disfrute, con estampas propias de estos días que hacen de Burgos la ciudad de la diversión, y no del frío.
El desfile contó con la participación de diversas asociaciones y agrupaciones teatrales, que dieron un sentido más fantástico al Carnaval con disfraces fruto de una imaginación rebosante que dejaron entre el público más menudo caras de asombro y estupefacción, y también en algunos casos de susto socorrido por la siempre cercana protección de los padres.
Unos personajes zancudos e iluminados con led abrían la comitiva a ritmo de música electrónica, dejando entrever un conjunto dispar pero atractivo, seguidos por unos payasos bizarros, una exorcizada que anunciaba el fin del mundo o el séquito ecuestre que acompañaba a los tradicionales cabezudos, danzando al compás que marcaban los dulzaineros de Capiscol.
El dragón chino se movía con cautela porque el suelo mojado no generaba confianza a sus escondidos porteadores, mientras a sus espaldas los disfrazados artistas de Aspanias pintaban con sonrisas y colores los rostros del público, que los aplaudía a su paso. Los socios de Apace, en la retaguardia de los anteriores, lucían su mejor look metal con disfraces de cuero, caras pintadas y largas melenas. Los Titos en el País de Nunca Jamás, con muchos Peter Pan y Campanillas, un pueblo vikingo al completo, dos equipos de rugby con sus correspondientes cheerleaders, la Peña Colón disfrazada de redes sociales y aplicaciones móviles, o un carnaval entero de Venecia fueron algunos de los demás grupos que compusieron un desfile fascinante y con un halo mágico.
Los más pequeños y sus disfraces volvieron a ser los protagonistas, dejando estampas como una pelea entre indios y samurais o dos hermanos revelando sus identidades de batman y spiderman. Las princesas, los vaqueros y los animales tampoco se ausentaron.