El Correo de Burgos

Un espacio dedicado a la salud y el bienestar de los caballos

A medio camino entre Burgos y Carcedo se encuentra el primer hospital de caballos de la provincia / Es el primero que cuenta con piscina de recuperación dentro del quirófano en el territorio nacional

Vista del quirófano en el que se ubica la mesa de operaciones, al frente, los boxes de inducción y la piscina de recuperación, al fondo.-ISRAEL L. MURILLO

Vista del quirófano en el que se ubica la mesa de operaciones, al frente, los boxes de inducción y la piscina de recuperación, al fondo.-ISRAEL L. MURILLO

Publicado por
V. MARTÍN
Burgos

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Cuando la vocación llama a la puerta es imposible decirle que no. Algo así debió ocurrirle a Juan Francisco Durán con la Veterinaria y en concreto con el cuidado y la recuperación de caballos.

En un paraje inmejorable, a medio camino entre el Monasterio San Pedro Cardeña y Carcedo se ubica el sueño de este pacense y de su novia, ambos afincados en Burgos desde hace 8 años, se encuentra el que será el primer hospital de caballos de la provincia burgalesa y uno de los pocos que hay en la comunidad. Pero lo más destacado de esta instalación es que será el primer hospital del territorio nacional con una piscina de recuperación dentro del propio quirófano.

Se conocieron en Madrid, mientras se formaban en un hospital de caballos después de haber terminado Veterinaria. «Toda la vida llevo pensando en algo parecido a esto», comenta Juanfran. Aunque sus inicios y su presente en Burgos pasan por su clínica veterinaria en Hortelanos y las visitas a animales de granja, principalmente, en su escaso tiempo libre «seguimos formándonos en todo lo que tiene que ver con cirugías a caballos».

Llegó el momento de plantearse ir más allá, de hacer una importante inversión y apostar por el hospital de caballos. «Eso fue hace 6 ó 7 años, en esos momentos había mucho movimiento de animales y creímos que era una gran oportunidad».

Porque, hasta el momento, todos los caballos con alguna afección médica grave llegaban a Juanfran para ser derivados a clínicas en Madrid. «Las intervenciones que se podían hacer en el campo, es decir medicina primaria, las realizábamos nosotros mientras que si se trataba de algo complicado o que requería de quirófano, suponía que había que derivar al caballo a clínicas de Madrid», comenta.

Durán se muestra entusiasmado con la idea de contar con su propio hospital, «la medicina deportiva dirigida a caballos de competición en doma o salto y la propia cirugía han sido siempre lo que más me ha apasionado de todo este mundillo».Un proyecto a puntoLas primeras andanzas de este proyecto se dieron hace seis años, «cuando empezamos a pedir los permisos» y será en 2015 «cuando se ponga en marcha la instalación» a la cual, la pareja está dando los últimos retoques.

El problema es que, como explica el veterinario, «mientras que hace unos años, aunque se consideraba un bien de lujo y se asociaba a un poder adquisitivo alto, mucha gente tenía un caballo, fue una circunstancia que cambio con la llegada de la crisis económica».

Ahora «se ha reducido mucho el número de animales en el mundo del caballo» por lo que en las instalaciones del hospital, «hemos dejado un espacio para acoger perros abandonados» y es que, la Diputación de Burgos le adjudicaba en noviembre el servicio de recogida de animales de compañía abandonados en la provincia.

A pesar del descenso en el número de caballos, cree que «la ubicación de Burgos en el mapa» les permitirá contar con clientes. «En el norte de España apenas hay hospitales de estas características y su paso por Burgos para ir a Madrid es obligatorio», explica.

«Es el caso de País Vasco, desde Bilbao se trasladan muchos caballos del hipódromo bilbaíno a clínicas de Madrid pero, con Burgos a menos distancia muchos les traerán aquí, especialmente porque en numerosas operaciones las horas de traslado del animal pueden significar la vida o la muerte».La mejor tecnologíaMediante un recorrido por la instalaciones, Durán explica las funciones de cada una de las salas. Es un proyecto ambicioso y es que asegura que hospitales con las mismas características que el que abrirá en Burgos «sólo existen en la Facultad de León y en Madrid, en la Facultad de Veterinaria de Alfonso X y en el hospital privado Sierra de Madrid, aunque bien es cierto que luego hay otros con instalaciones menores».

Sin embargo, sólo uno de ellos cuenta con piscina de recuperación pero «no dentro del quirófano como es el caso de nuestro hospital», explica. La piscina es un elemento indispensable para una recuperación menos complicada de lesiones de huesos y sobre todo para que después de la operación, el caballo no vuelva a lesionarse al despertarse de la anestesia.

«Hay que pensar que el animal al despertarse, en la levantada, está mareado y se va dando golpes. No hay placa ni tornillo que aguante la presión de un caballo de 500 kilos moviéndose sin control, lo que hace saltar placas y tornillos».

Durán está convencido de que «en España muchos caballos no se operan porque los quirófanos no cuentan con la piscina y es que, inmerso en agua, la recuperación es mucho más suave, sin dolor y sin oportunidad de volver a lesionarse».Las instalacionesEl caballo cuando llega, entrará en una sala de unos 50 metros cuadrados, la denominada consulta. Allí se realizan algunos procedimientos y se ubica el potro de estabilización. «Hay ciertas actuaciones que pueden causarle dolor al animal y este responde con coces o mordiscos y con este aparato conseguimos que esté inmóvil y no nos haga daño».

Si el animal requiriese una serie de cuidados especiales o una intervención quirúrgica, pasaría a los «boxes de hospitalización», de 3 por 3 metros cuadrados, que se dividen en «dos boxes de UCI, preparados para el animal que requiere de mayores cuidados y seis normales», explica Durán.

Los habitáculos, hechos con paredes de hormigón y sellados con una imprimación que tapan los poros, cuenta con puertas de acero galvanizado y pvc. «Hemos evitado las maderas para no dar pie a la proliferación de bacterias».

El siguiente paso sería el quirófano, un espacio de 50 metros cuadrados que «cuenta con dos boxes de inducción, de cinco metros cuadrados, donde se duerme al caballo». Por su parte, la mesa de operaciones, «tiene todos los sentidos de movimiento posible para facilitar la cirugía». Cuenta además con la peculiaridad de una ventana en altura que permite a los dueños seguir la operación de su caballo. En ese mismo espacio, pero ubicada de forma independiente, se encuentra la piscina de recuperación «pensada especialmente para caballos con problemas ortopédicos».

Fuera se encuentran los prados, «cada uno cuenta con una extensión de mil metros cuadrados, limpios de piedras para evitar que se haga daño» y que «permiten tener a caballos que requieren de un proceso largo de recuperación o simplemente necesitan descansar antes de una competición, en un lugar tranquilo y hecho para ellos».

Un proyecto, sin duda, prometedor que convertirá Burgos en un referente en el cuidado y la recuperación de caballos.

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