SEMANA SANTA EN BURGOS
El Domingo de Ramos abre una semana de fervor
Recogimiendo, austeridad y plasticidad son elementos de la Semana Santa burgalesa, fiesta de Interés Turístico Nacional

El Santísimo Cristo articulado procesionó el año pasado por primera vez.-ISRAEL L. MURILLO
Aún no ha llegado y ya empieza a terminarse. Una semana, es decir, siete días en los que el arte sacro tomará el protagonismo de toda la urbe burgalesa. La ciudad se transforma en un idílico escenario, donde la religiosidad escapa por cada esquina. En cada calle una cofradía, un momento en el que perderse y dejar que las imágenes tomen vida. Porque en estos días se reviven momentos de otra época, donde incluso los más agnósticos se vuelven hacer viejas preguntas. Más allá de modas y tecnologías, la tradicional regresa y toma el mando para dejar huella en la ciudad. Ayer 27 de marzo, a las nueve menos cuarto exactamente, se inició la Semana Santa de Burgos con el Viernes de Dolores. El Rosario Penitencial partió de la Iglesia parroquial de San Pedro de la Fuente, con la virgen escoltada entre miembros de las cofradías y al son de la cornetas y tambores de la banda. Este paso servirá de arranque para una semana cargada de pasión y cuyas procesiones gobernarán las calles burgalesas.Tras ella, otras quince cofradías se sucederán a lo largo de estos días para mostrar la imaginería que guardan sus templos durante todo el año. El Cristo de las Santas Gotas, Jesús atado a las columnas, el Cristo Yaciente y otras tantas más desfilarán entre sus fieles.Sin embargo, esta fiesta declarada en 2006 de Interés Turístico Regional y que terminó obteniendo en 2013 el de Interés Turístico Nacional, no se caracteriza por permanecer obsoleta con el paso del tiempo, sino que anda en una búsqueda incansable por encontrar la combinación perfecta entre lo tradicional y lo innovador.En cuanto a los clásicos eventos de esta época, se halla la presencia infantil con ‘la borriquilla’, la Cruz con el Sudario recorriendo las laderas del castillo en el Vía Crucis Penitencial o el Encuentro entre Jesús con la Cruz a cuestas y Nuestra Señora de los Dolores.LA CARRACAMas, el dato novedoso de este año lo ostenta una antigua pieza rescatada de la torre norte de la Catedral, que data del siglo XIX. Se trata de una carraca restaurada por los servicios municipales y en colaboración con el Cabildo. Un viejo instrumento que solía usarse hace doscientos años, cuando llegaba estos tiempo de luto. Por aquel entonces, quedaba prohibido cualquier tipo de sonido «alegre», como eran las campanas. Por esa razón, dicho elemento se usaba para que los feligreses fueran advertidos de la celebración de los actos litúrgicos ordinarios. En esta ocasión, regresa a las calles para acompañar al Cristo de Burgos durante el acto del Descendimiento el próximo 3 de abril, en Viernes Santo. El sonido de la carraca volverá a cobrar vida cuando tenga lugar el desenclavo del Cristo de la ciudad.Tras el paso del Santo Entierro, el fin de semana se presentará bajo el manto de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza y Nuestra Señora de la Soledad. Esta última será la encargada de indultar a un preso en el Arco de Santa María. Finalmente, el Cristo resucitado y la Virgen de la Alegría recorrerán las calles para anunciar que la resurrección ha tenido lugar y por tanto, se produce el fin de la Semana Santa.Alrededor de unos 3.000 cofrades vivirán de una forma especial esta semana cargada de fe. Días que serán aprovechados para ofrecer otra visión de la ciudad a todos sus visitantes. Por eso, se pone en pie otra nueva edición de la ‘Ruta Gastronómica del Cofrade’, donde una decena de establecimientos hosteleros mostrarán la gastronomía típica de estas fechas, una basada en sopas de ajo, bacalao y torrijas.