El Correo de Burgos

El Encuentro entre Madre e Hijo

Una de las procesiones más emotivas congregó a miles de fieles junto a la Catedral

Los costaleros con el paso de Jesús con la Cruz a cuestas camino de la Catedral.-Santi Otero

Los costaleros con el paso de Jesús con la Cruz a cuestas camino de la Catedral.-Santi Otero

Publicado por
Amaya Uribarri
Burgos

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La Procesión del Encuentro, el últimos saludo entre una madre y su hijo que se dirige al Calvario, es un acto que para muchos burgaleses es el momento más emotivo de la Semana Santa.Este año, gracias al buen tiempo miles de personas siguieron el recorrido de los pasos de la Virgen y de Jesús hasta la Catedral. Un acto lleno de emoción y simbolismo que representa uno de los momentos claves del cristianismo.Desde la iglesia de San Gil salió el paso de Nuestra Señora de los Dolores, talla de autor desconocido datada en el siglo XVII, imagen de gran veneración popular que ha desempeñado, durante todo el siglo XX, un destacado papel en la Semana Santa burgalesa. La rica carroza se debe a la obra del prestigioso orfebre burgalés Maese Calvo.El paso lo llevaba con gran esfuerzo un nutrido grupo de costaleros que danzaban al son de los tambores y cornetas mientras la llevaban al encuentro con su hijo. Pero la Virgen no viajaba sola, a acompañarla asistieron la banda de la cofradía un centenar de cofrades y cientos de fieles. Juntos recorrieron la calle Avellanos, Laín Calvo y la Paloma hasta llegar a la plaza del Rey San Fernando.Desde la iglesia de San Cosme y San Damián salió el paso de Jesús con la Cruz a Cuestas, talla de Ildefonso Serra de inicios del siglo pasado. El paso fue portado a hombros por 40 portadores de anda precedidos por las cornetas y tambores de la cofradía, los cofrades y numerosos fieles que desde la calle Concepción, atravesaron el río y entraron a la plaza del Rey San Fernando por el arco Santa María. Allí a la puertas de la Catedral se produjo el encuentro que arrancó aplausos entre el público y alguna lágrima de una emoción sentida y sincera de los fieles más fervorosos. Sin lugar a dudas, se trata del momento más emocionante y de la procesión más emotiva para el pueblo burgalés, que deja imágenes de gran plasticidad y de intensa vivencia. Nada importó la demora del encuentro que estaba previsto a las nueve de la tarde y que no se produjo hasta bien pasadas las nueve y media. Nadie se quiso mover hasta que la Madre se encontró con su hijo.El acto se cerró con la alocución Domingo Ortega Gutiérrez sacerdote y profesor de la UBU.

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