Conectividad, la confluencia lógica entre redes sociales y educación
La Universidad Isabel I acogió una mesa redonda previa a iRedes que abordó la faceta educativa de internet

La Universidad Isabel I acogió la mesa redonda ‘Educación y conectividad’.-ISRAEL L. MURILLO
«En el marco de un congreso de redes sociales uno de los temas que hemos tenido pendiente durante estos cinco años ha sido la educación», aseguró el codirector de iRedes, José Luis Orihuela, minutos antes de iniciar la mesa redonda ‘Educación y Redes Sociales’, que la Universidad Isabel I organizó de forma previa al congreso Iredes que se celebra entre hoy y mañana en el Fórum Evolución.Para Orihuela, la conectividad es, precisamente, «la confluencia más lógica entre la educación y la redes sociales». Así lo confirmó Dolors Reig, editora de El Caparazón, quien añadió que «la educación es una de las apropiaciones de internet más importantes para el desarrollo de una sociedad junto a la participación». De ahí, la necesidad de que «escuelas y universidades aprovechen el potencial de la red pero para ello es fundamental educar en uso adecuado».En este sentido, Hugo Pardo, fundador y director de Outliter Schoool, hacía hincapié en la idea de que «todo espacio es un aula» y por lo tanto «es fundamental moverse en red». Un aspecto que en escenarios analógicos como las clases se deja de lado y es que «paradójicamente, todo ese aprendizaje que está en la red a veces no funciona en esos espacios». Para los tres ponentes el desafío es, precisamente, llevar todo ese aprendizaje a la espacios analógicoa saliendo de «la divulgación y entrando más en la conexión y el aprendizaje en red».Antonio Segura, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales d la Universidad Isabel I, quien tomó el papel de moderador, habló de las universidades como punta de lanza de las redes sociales en el aula y aseguró que «son las precursoras».«Abrir el aula a la redes sociales es abrir la ventana a la realidad» y es que «ya se generan vínculos afectivos reales a través de internet y la escuela, durante años, ha sido acusada de no estar al mismo ritmo de lo que la sociedad le demanda». En este sentido, confirmó que «la tecnología potencia la pedagogía y en ningún caso la sustituye» pero «es fundamental realizar un uso correcto de todas esas herramientas».Formar al profesorEn la medida en que se enfoque esta revolución desde un punto de vista puramente tecnológico, «el espacio entre alumnos y profesor será insalvable ya que «los estudiantes tendrán mayor destreza, irán siempre un paso por delante», comentó Orihuela.El rol de profesor en ese entorno «no puede ser el de enseñar tecnología sino el de ser un facilitador de actividades, de problemas que los estudiantes deben resolver con herramientas tecnológicas, de lo contrario, siempre habrá un desfase entre ellos». «El profesor debe e ser el que marca el criterio, el que contextualice la sobreabundacia de recursos informativos y formativos en internet y debe tener una mentalidad abierta para aprender de los alumnos», puntualizó Reig.En esa faceta entra el trabajo en equipo, «uno de los mayores problemas del aula es que no se sabe trabajar en conjunto y si algo nos ha enseñado la cultura digital es, precisamente, a trabajar con equipos en la distancia, que no se conocen y funcionan a la perfección, el denominado pensamiento start up», añadió Pardo, «es clave conseguir implementarlo en las clases».