El Correo de Burgos

LOS OTROS CANDIDATOS-VICENTE MARAÑÓN

«Los políticos no tienen capacidad de imaginar algo extraodinario»

Desde los 28 años se dedica a la compra, venta y gestión de aeropuertos y, ahora, aterriza en Burgos, donde se crió, motivado porque aquí «no hay ningún plan» / Pide a los votantes «valentía, honestidad y dignidad» el día 24, y asegura que «la clave de todo es pensar en grande»

-RAÚL G. OCHOA

-RAÚL G. OCHOA

Burgos

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Vicente Marañón (Bilbao, 1972) creció y se licenció en la primera promoción de Derecho en Burgos, antes de cursar sus estudios universitarios en transporte aéreo en el Reino Unido. Regresó en el momento de la conversión de la base aérea de Villafría en aeropuerto civil y, en apenas unos meses, «lo concesionamos». Pero el Ministerio de Fomento atajó esta «exitosa operación», que habría dotado a la ciudad de la primera instalación aeroportuaria al margen de Aena, y Vicente decidió dedicarse a su «pasión». «Una vez declarado de interés general, y al ver que no íbamos a poder trabajar con libertad al integrarnos en Aena, me fui. Y es cuando empecé a comprar aeropuertos», relata. Afiliado a Ciudadanos desde el año pasado, ocupa ahora el número cuatro de la candidatura municipal.

Con 28 años, Vicente empezó a trabajar en el Departamento Internacional del aeropuerto de Copenhague, «que era muy activo en aquella época» comprando otras instalaciones aeroportuarias por todo el mundo. A partir de aquí, un recorrido por el globo le llevó a Omán, Eslovenia, Suecia, China, Reino Unido, México... En este país su empresa adquirió el grupo ASUR, cuya dotación más grande es la ubicada en Cancún, «y allí comencé a a desarrollar la actividad comercial de los aeropuertos. Tiendas, restaurantes, marketing, anuncios...», recuerda.

En su vida profesional ha entrado y salido varias veces de Aena, donde trabaja actualmente, y ha asesorado a multitud de compañías en la compra, venta y gestión de aeropuertos. Tras abandonar este ente público por primera vez, «me fui a trabajar a Londres a una consultora especializada en transporte, asesoré en la compra de aeropuertos, como el London City, que lo vendieron dos veces mientras estuve allí, y también asesoré a los compradores». Su experiencia profesional también le ha llevado a hacer negocios con la famosa familia judeoalemana Rothschild, dedicada a los fondos de inversiones y la gestión de grandes patrimonios,; y trabajar para la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) de la ONU, en América.

Al recordar su primera etapa en Burgos, cuando la base aérea de Villafría se transformó en aeropuerto civil, Vicente señala que tanto la infraestructura como la ciudad «tuvieron una oportunidad histórica porque hubiésemos sido los primeros al margen de Aena». Esto se habría traducido en un interés desbordante «no sólo de las compañías aéreas sino de empresas de mantenimiento de aeronaves, carga, logística... Todo lo que te puedas imaginar», destaca.

De hecho, el proceso abierto para atraer inversores congregó a los cuatros grandes grupos constructores y de servicios del país, y la en los planes a desarrollar en esta «ubicación fantástica» se habían proyectado la edificación de un hotel, la solicitud de una licencia de casino -por entonces sólo se contaba con una activa en Castilla y León, en Boecillo-, el desarrollo de suelo para empresas de I+D+i... «Lo que avanzamos en unos meses, se quedó ahí».

En ese momento, y con «la sensación de haber cubierto una etapa», Vicente decidió emprender rumbo a Copenhague. Aún hoy, Vicente concede que a veces se pregunta, «¿cómo podía tener tanta seguridad de que las cosas iban a salir bien?». Como anécdota, recuerda un viaje a Omán desde Londres en el que la azafata le sorprendió cambiando su billete en business class por un asiento en primera clase. «Cuando iba volando vi que no me ponían la comida. Hasta que vino una azafata y me dijo que en primera la gente comía cuando quería, yo tenía que poner la mesa y ella traía un carrito para que eligiera. Langosta, caviar... Yo pensé, soy de Burgos, tengo 28 años, estoy volando a Omán, voy a quedarme en uno de los mejores hoteles de Mascate para preparar una oferta de compra de unos aeropuertos... No creo que haya nadie de mi clase de la facultad que esté nada parecido a esto».

La clave de todo, subraya, «es pensar en grande. Te puede ir mal, o bien. Pero sino te imaginas algo, es imposible que ocurra. Quizá ese es el problema de Burgos». Aquí reside una de las razones de su entrada en la escena política, que la ciudad carece «de ningún plan».

Entre las causas, Vicente argumenta que conoce, por razones vitales, a políticos municipales como el alcalde. «Me lo encontré en la universidad y allí se quedó, ni sé cuánto tardó en acabar la carrera. Entonces es muy difícil que se imagine algo y, aunque, se lo cuentes, no lo entiende». Apunta a la mala formación y la ausencia de experiencia laboral como causas del modo de hacer política actual, e indica un factor «aún más preocupante. Que no tienen dónde ir». Por ello, Vicente se pregunta «¿por qué como ciudadanos consentimos que unos incompetentes nos dirijan la ciudad?». A modo de ejemplo, el número cuatro de Ciudadanos señala la elección «por la espalda» como secretario «a un tipo que ha sido unos meses secretario en Aranda y que le enchufó su padre en la Diputación. Eso es una vergüenza. Y nos merecemos aspirar a algo más».

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