ELECCIONES 24-M / LA BATALLA DE... BURGOS
El Partido Popular, a rescatar de la abstención su mayoría absoluta
Lacalle depende de sí mismo para mejorar sus resultados si moviliza a sus electores de 2011

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Ganarse en las urnas una mayoría absoluta para gobernar el Ayuntamiento de Bugos es un logro del que, históricamente, sólo han disfrutado el exalcalde Peña y su partido localista Solución Independiente y el Partido Popular. En los últimos veinte años en la capital del Arlanzón todos los alcaldes han sido del Partido Popular, excepto Ángel Olivares en 1999, y todos ellos gobernaron con mayoría absoluta. El socialista, en cambio, tuvo que apoyarse en un tripartito que se desmoronó al segundo año y le dejó en difíciles condiciones de gobernabilidad.El panorama político que se augura tras las elecciones del 24 de mayo, a tenor de los resultados de la encuesta de Celeste-Tel para EL CORREO DE BURGOS, dibuja una situación similar para el aspirante popular a la Alcaldía. Javier Lacalle ganaría las elecciones pero perdería la mayoría absoluta con la que ha dirigido el Ayuntamiento en los últimos cuatro años. El candidato del PP se verá abocado, en el caso de que superase la investidura y se convirtiera en alcalde, a reconvertir su forma de gestión municipal abriéndose a constantes pactos con el resto de formaciones políticas que, numéricamente, tendrían la opción de bloquear sus políticas en las votaciones plenarias.No es una tarea que arredre al actual alcalde quien, en declaraciones a este periódico, asegura que una mayoría de 12 o 13 concejales permite la suficiente estabilidad para gobernar el Ayuntamiento. De hecho, Lacalle se muestra muy tranquilo ante la cita electoral y se siente «arropado» por los burgaleses, convencido de que le están demostrando en la calle, «más cariño que nunca».Pero el aprecio popular es una cosa y las papeletas en la urna otra muy diferente.Si los méritos de Lacalle le darían 13 concejales, según la encuesta, sus deméritos contribuyen a que una importante fuga de sus sufragios beneficie al partido revelación de estos comicios: Ciudadanos, que obtendría 5 concejales. La apuesta burgalesa del partido que dirige Albert Rivera ha ido engordando su expectativa de votos paulatinamente sin apenas mostrarse ante la opinión pública burgalesa. Ni siquiera habian presentado antes de que comenzase la campaña electoral el programa con el que piden el voto en Burgos y todo lo que se conoce de sus planteamientos políticos ha trascendido por entrevistas en los medios de comunicación o notas de prensa.Los socialistas, por su parte, salvan relativamente los muebles con su nuevo líder, Daniel de la Rosa, al frente de la candidatura, después de cuatro años de cuestionada labor de oposición con el aún portavoz Luis Escribano al frente del grupo municipal, y a pesar del desgaste general de sus siglas en todo el país. Pierde un edil pero se mantiene como el partido de izquierdas más votado, por encima de su suelo electoral que está en los cinco concejales que obtuvo el PSOE en 1995, cuando empató en escaños con una, entonces, pujante Izquierda Unida.Hoy en día, la coalición de izquierdas se ha diluido en una amalgama de partidos y asociaciones constituida como agrupación electoral bajo el nombre de Imagina Burgos. Surgió gracias a la decisión de Podemos de no concurrir con sus siglas a las municipales, lo que dio pie a que otras formaciones pasaran al frente de la actividad política. Tras varios desencuentros, Podemos como partido no participa en esta formación, aunque sí pedirá el voto para ellos. Su expectativa de voto les permitiría entrar al Ayuntamiento con dos concejales.Entre socialistas y sus correligionarios más a la izquierda suman nueve votos, lo que en la práctica evidencia, según las encuestas y en vísperas de que la campaña electoral pueda variar o no ese panorama, un estancamiento del voto más a la izquierda en la conservadora ciudad de Burgos.Al margen de los partidos mayoritarios y las dos formaciones que, a priori, podrían alcanzar la representación municipal, darán la batalla en la capital, con fortuna dispar pero idéntico resultado, dos partidos de recorrido nacional, UPyD y VOX y otras formaciones locales como Progresa Burgos, del exconcejal magenta Roberto Alonso, o el Partido Castellano, último reducto del regionalismo que concurre en solitario. Todos ellos quedarían por debajo del cinco por ciento de los votos que abre las puertas de la Casa Consistorial de la Plaza Mayor.El caso más llamativo lo protagoniza UPyD, que superó las 10.000 papeletas en 2011 y pudo articular un grupo propio con tres concejales, a plantearse una expectativa de voto cercana a los 3.000 sufragios y perder, por tanto, todo papel en el Ayuntamiento de Burgos.Progresa Burgos (PorBur) tiene su principio en la controvertida salida de UPyD de su líder, Roberto Alonso, semanas después de que la militancia de la formación magenta lo designara como su candidato a la Alcaldía. Alonso no se resignó y, motivado para seguir en política, formalizó un nuevo partido después de rechazar ofertas para convertirse en la cabeza del cartel de otras agrupaciones localistas.El respaldo de los votantes a VOX en las elecciones europeas, que le hizo concebir esperanzas de alcanzar un sillón en el Pleno del Ayuntamiento de Burgos parece que se ha disuelto por completo en la ensalada de siglas a la que dentro de poco más de dos semanas se van a enfrentar los burgaleses en las urnas. Su líder, Ángel Martín, andaluz y militar de profesión, es más conocido pero peor valorado que la candidata de Ciudadanos. Su designación puso fin a las elucubraciones sobre la posibilidad de que Jose Antonio Ortega Lara fuese el candidato a la Alcaldía, ya que finalmente ocupará un lugar mucho más retrasado en la candidatura, lo que permitirá al exfuncionario de prisiones seguir militando en la segunda fila de la política.PARTIDO POPULARTirón popular, aprobado en la gestión y un gran conocimiento de la ciudad frente a la fuga de votosEl PP tiene en el respaldo de sus propios electores el mayor reto de esta recién comenzada campaña electoral. Doce de cada cien personas que votaron a Lacalle en 2011 prefiere quedarse en casa el domingo 24 que volver a dar su confianza al candidato de su partido. Esa conducta le supondría a Lacalle recibir casi cinco mil votos menos que hace cuatro años, un precio electoral muy alto para un partido que no roba votos al resto y que sólo cuenta con sus propios simpatizantes y un 20% de los nuevos votantes, para sumar los sufragios suficientes para lograr el objetivo de la Alcaldía.Lacalle, pese a su juventud, es un político experimentado. Perfecto conocedor de la gestión local, declara como máxima ambición de su carrera la de ser alcalde de su ciudad. Ese éxito lo consiguió con mayoría absoluta en su primera cita con las urnas como cabeza de lista, igualando la cifra de 15 concejales que dejó su predecesor, Juan Carlos Aparicio, de quien ejerció como delfín durante los ocho años de su mandato. El también secretetario provincial del Partido Popular ha renovado ampliamente su lista, confiando de nuevo en su guardia pretoriana, pero también desprendiéndose de los concejales más cuestionados por su labor y aprovechando la limpia para colocar a especialistas que cubrirían con solvencia, en su opinoión, las vacantes en los diferentes departamentos. Es decir, Lacalle ha confeccionado una candidatura desde la base con la idea fija de repetir en el Gobierno de la ciudad.En campaña electoral está obligado a doblar esfuerzos para motivar a su electorado. En esa tarea contará en ocasiones con el presidente del PP regional, Juan Vicente Herrera, que se presenta encabezando la candidatura a las Cortes autonómicas precisamente por Burgos. Herrera y Lacalle compartirán actos electorales en Burgos, donde se espera la presencia del lider nacional del PP. Mariano Rajoy para el 17 de mayo.PARTIDO SOCIALISTAJuventud, renovación, un nuevo discurso y menos crisis interna como bazasEl candidato socialista, Daniel de la Rosa, se alinea milimétricamente a las posiciones del líder del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca. No en vano se conocen, ambos son del barrio de Gamonal, y aprecian desde hace muchos años y llevan carreras paralelas en la política. Su candidatura a la Alcaldía de Burgos supone que, por primera vez desde 1999, Luis Escribano esté ausente de la lista socialista. Al arrinconar al veterano político, al que De la Rosa también sustituye como secretario de la agrupación local, el nuevo lider da paso a un tiempo nuevo en su partido que se expresa en una candidatura muy renovada, con mucho peso femenino en su parte más ejecutiva, y con un discurso de superación y unidad muy similar al que ensaya Tudanca para el resto de la región. Precisamente, el líder del PSCyL cede a De la Rosa a uno de sus nombres de confianza, David Jurado, para fortalecer la candidatura de Burgos en la que también destaca su número dos en la agrupación local Nuria Barrio. A mayores, De la Rosa mantiene a su lado al veteranísimo Antonio Fernández, un político de los de antes, peleón y activo como pocos.El sondeo de Celeste-Tel le augura que perdería un concejal si las elecciones fueran hoy, un pronóstico que De la Rosa se toma en positivo y prefiere destacar que ese resultado le permitiría pactar con otras fuerzas para arrebatar la Alcaldía al PP para que volviera a gobernar un alcalde socialista doce años después de Olivares.CIUDADANOSEl fenómeno político de moda se enfrenta al bipartidismo y se coloca como tercera fuerzaEl efecto nacional de C’s prácticamente le ha hecho ya todo el trabajo a su candidatura burgalesa, hasta el punto de que su líder, Gloria Bañeres -sin trayectoria política previa, vizcaína de nacimiento, y prácticamente la última en formalizar su candidatura- ha sido recibida por el electorado local con una valoración similar a la de otros aspirantes más asentados y conocidos. Si se cumplen los augurios demoscópicos, C’s irrumpiría en el Ayuntamiento de Burgos con 5 concejales y un grupo, lo que le daría la llave de la gobernabilidad municipal tercera fuerza por detrás del PP (13 ediles) y PSOE (7). Además, lograría al menos dos escaños en la Diputación Provincial.Su ventaja radica en que aún no ha tocado techo electoral y en que buena parte de sus votos, según el sondeo de EL CORREO DE BURGOS, proceden de populares y socialistas, dos formaciones sometidas a un fuerte cuestionamiento nacional que podría jugar aún más en favor de las expectativas de voto de los de Albert Rivera.IMAGINALa izquierda más radical gana fuerza electoral, pero a costa de los socialistasEl fenómeno de Podemos como bandera de la nueva izquierda más comprometida y radical no parece en Burgos simialr a otras poblaciones. Los electores burgaleses parecen haber diferenciado a Imagina Burgos de la formación de Pablo Iglesias, que si bien formalmente respalda sus planteamientos, no está detrás de esa agrupación electoral, cuyo candidato es Raúl Salinero, el actual concejal de IU. Obtendría, según el sondeo, algo más de 5.000 votos, pero en los comicios regionales pasaría de los 7.000, lo que les daría un procurador. Sus papeletas les llegan, dos de cada tres, de exvotantes de Izquierda Unida y el Partido Socialista y su principal caladero de votos está entre los menores de 30 años.