Compararán los restos humanos de Mirador con sus vecinos alaveses
Finalizan el sepulcro colectivo de 23 individuos que tendrá ADN nuclear antes de final de año

Durante la campaña ya han aparecido 300 restos.-RAÚL G. OCHOA
Los ocho integrantes del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) que abren la entrada al sistema de galerías desde la cueva del Mirador son un reducto a parte. La soledad de estar en la parte más alta del yacimiento parece ser una simbiosis con el contenido que están descubriendo. El equipo ultima el sector 200, un sepulcro colectivo con 23 individuos de 4.500 años (época del Calcolítico y primera Edad del Bronce). Se trata de una época de uso de la cueva como cementerio pero previamente, en el Neolítico, y posteriormente, se utilizó como redil de ganado y zona de hogar. «Durante todo el Neolítico usan la cueva como hábitat para el rebaño y actividades domésticas, pero no sabemos por qué, después, se empieza a utilizar como cueva sepulcral» resume el responsable de la excavación, Josep María Vergés.Un proceso similar se desarrolla en las vecinas cuevas de Los usos y San Cristóbal, en la Rioja alavesa. Por eso, el equipo de Atapuerca y los investigadores de la Universidad del País Vasco que trabajan en estos yacimientos quieren iniciar un proceso de colaboración que «nos permita comparar datos de dos procesos muy similares de uso de la cueva, que coinciden además en la cronología», señaló Vergés. La primera toma de contacto tuvo lugar en septiembre, durante el congreso UISPP de Burgos, y posteriormente han mantenido algún encuentro más para intentar cerrar un acuerdo de colaboración de dos yacimientos separados por a penas 100 kilómetros. Entrados en materia genética la colaboración entre ambos yacimientos puede deparar muchas sorpresas, quizás relaciones familiares... Ambos equipos exploran la línea genética que en Mirador ya ha dado resultados. El ADN Mitocondríal, que ofrece información de parentesco por vía materna, que ya reveló relaciones de esta población enterrada en Mirador con grupos neolíticos de Alemania. También esperan tener antes de finalizar el año el ADN nuclear. «El equipo de Carlos Lalueza-Fox y Richard E Green ya tienen muy avanzado el trabajo de secuenciar el genoma de estas poblaciones lo que nos dará información muy valiosa para saber las relaciones familiares entre ellos, las patologías que sufrieron, sus caracteres físicos como el color de ojos, de pelo...», reflejó Vergés.Por el momento, ultiman la recogida de restos del área sepulcral del que ya han extraído dos cráneos. «Los huesos más grandes están depositados junto a la pared ya que apartaban los huesos grandes para enterrar a otros». Un grupo donde hay restos de varias edades aunque «muy pocos individuos jóvenes lo cual está desproporcionado para la mortalidad infantil de la época».Durante las últimas campañas, tras un sondeo que arrancó en 1999 y se topó con una interminable caída de rocas, se cambió la estrategia. Se abrieron dos entradas laterales (sector 100 con nueve metros y sector 200 con 20 metros) para acceder al sistema de galerías internas que esconde la montaña y que fueron colmatadas. En el proceso se confirmó el uso sepulcral tras haber sido un hogar Neolítico. Un nivel en el que esperan obtener información de sus hogares.