El turismo recobra el pulso
Viajeros y pernoctaciones aumentan casi un 5% en la primera mitad del año Los hosteleros admiten la leve mejora pero ven lejos la recuperación

Un grupo de turistas entran a la Catedral de Burgos.-SANTI OTERO
El turismo resucita. A ello apuntan los datos reunidos en el Boletín de Coyuntura Turística de Castilla y León correspondiente a junio. La mejora respecto al informe del año pasado es evidente y se resumen en un incremento del 4,86% de viajeros acumulados en la primera mitad del año y un 4,91% más de pernoctaciones.En concreto, siempre según este documento, Burgos ha recibido 482.928 viajeros en 2015 frente a los 460.538 del primer semestre de 2014. Lo mismo ocurre con las noches que los visitantes pasaron en los establecimientos de la provincia. Pasan de 710.351 a 745.239.Detener la lupa en la actividad de junio, el primero del periodo estival, ofrece un panorama similar. Incluso más optimista. El aumento del dato mensual de viajeros supera el 7% al alcanzar los 104.870 frente a los 97.878 del año pasado. También se percibe un crecimiento en las pernoctaciones. Las 160.298 que se registraban el mes pasado suponen un 5% más que las 152.643 de 2014.En un primer vistazo las cifras apuntan a la recuperación de un sector especialmente maltratado por la crisis económica. Tímida, eso sí, porque, con todo, los datos recientes apenas distan de los que se registraban hace una década.No obstante, quienes viven el día a día del turismo en Burgos reclaman cautela. El vicepresidente de la Federación de Empresarios de Hostelería, Ricardo Garilleti, reconoce una leve mejoría en lo que va de año respecto al anterior. Calcula el aumento de actividad en torno al 4% y señala acto seguido que «hay que tener en cuenta que 2014 fue un año muy malo, el peor de la crisis» por lo que mejorar sus datos, a su juicio, tampoco es un gran logro. Incide además en que los precios han caído un 2% más en este periodo por lo que el impacto del incremento de actividad en la economía local es más leve de lo que la estadística apunta.Así, lejos de la resurrección que dibujan los números. La valoración de Garilleti apunta a un simple restablecimiento del pulso perdido. El latido, no obstante, es aún lento. «La situación es muy complicada y recuperar lo perdido en estos años, con un desplome de tarifas próximo al 25%, nos costará mucho», explica.Nada tiene que ver este discurso con el que habla de un despegue notable del turismo nacional. «Es el de costa el que funciona. En el interior esa alegría apenas la notamos. Ellos viven del visitante extranjero que ha sustituido la zona árabe por España. Nosotros tenemos mayoría de viajeros nacionales y aquí aún está presente el síndrome de la crisis», relata el hostelero, que pone en duda incluso el origen de los datos que maneja la Junta de Castilla y León para confeccionar este boletín mensual. «A nosotros desde luego no nos preguntan», señala.Garilleti admite que «hay menos miedo» que en años anteriores pero subraya que el temor alimentado por la inestabilidad económica «sigue instalado en el cerebro de los españoles». «Así, la gente, aunque tenga posibilidad de gastar, opta por la contención», explica.Recuerda además que la ocupación hotelera en Burgos entre mediados de octubre hasta mediados de marzo «es, de media, tan ridícula» que cualquier incremento en verano supone un alivio. «Nos permite resistir y tenemos que hacerlo», sentencia.La oferta se mantieneY lo hacen. Los datos de la oferta de alojamientos constatan su supervivencia, sin entrar, eso sí, en la evolución de los ingresos de los negocios. El documento elaborado por la Junta cifra en 332 los establecimientos activos en la provincia, con un total de 11.736 plazas. El grueso son hoteles, 138 y 7.927 plazas. A ellos se suman 115 hostales, con 2.665 plazas, y 79 pensiones, con 1.144 plazas.La comparativa de la oferta actual con la de junio de 2014 apenas registra cambios. Tirar de archivo y enfrentar las cifras a las de 2010 apunta incluso a un leve incremento traducido en 800 plazas más y 40 establecimientos.EN LA REGIÓNTodos los datos analizados en el Boletín de Coyuntura Turística de Castilla y León ubican a Burgos en los primeros puestos regionales. Es la segunda provincia, solo superada por León, que más viajeros recibía en junio y la tercera, tras Salamanca y León, en pernoctaciones registradas en ese mismo mes. Las cifras acumuladas en la primera mitad de 2015 ofrecen un panorama idéntico. No tanto el incremento interanual de viajeros registrado, inferior al de seis provincias de la Comunidad, no el de pernoctaciones, que solo es menor en Soria y Zamora. Así, aunque Burgos se mantiene al frente como punto de interés, presenta una recuperación más lenta que la mayoría de las provincias vecinas.