El Correo de Burgos

El Cenieh abre una puerta a la ciencia que se ve y se toca

Los niños descubrieron qué es el acelerador de partículas o como la luz pone años a las cosas

Los pequeños descubrían que la ciencia está llena de colores.-ISRAEL L. MURILLO

Los pequeños descubrían que la ciencia está llena de colores.-ISRAEL L. MURILLO

Publicado por
MARTA CASADO
Burgos

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Más concurridos que nunca, los pasillos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) bullían de actividad para mayores pero, sobretodo pequeños. Avispados unos, metódicos otros pero curiosos todos demuestran que todo niño tiene, por pequeña que sea, una vocación científica que hay que estimular. De eso se encarga el Cenieh desde hace cinco años con la inclusión del centro burgalés en el programa europeo La Noche de los Investigadores en los que los institutos de investigación y las universidades acercan sus instalaciones y su trabajo diario al público general.La iniciativa se presentaba este año bajo el eslogan ‘Científic@s para un futuro mejor’ y antes de abrir sus puertas, las seis de la tarde, la cola era evidente. Muchos acudían con un regalo en el bolsillo, su último diente que se le había caído. El Ratón Pérez volvió a abrir su laboratorio de 18 a 22.30 horas para recoger los dientes y enseñar el proceso que siguen hasta que se los lleva de debajo de la almohada o para qué sirven esas piezas en el estudio de la evolución humana.Ciencia en esta puro como el Acelerador de Partículas y el bosón de Higgs, denso para cualquier lego en la materia, es un universo fascinante para un niño como Nicolás. También aseguraba estar muy sorprendido porque «un trocito de metal y unos imanes puedan llegar a ir a 6.000 kilómetros por hora» o se extraña porque «la fluorita cuando se calienta a 100 grados o por ahí se vuelve transparente» manifestaba encantado tras una cita con el taller A-LUZ-INA, dataciones a través de la luz.No era el único. Los talleres estaban reservados y llenos hasta más allá de las diez de la noche. Los padres sorprendidos por el interés de los pequeños y por la claridad y el buen trato de los monitores. Científicos que se colocan la camiseta de La Noche de los Investigadores en vez de la bata blanca, y transforman las fórmulas ininteligibles para la mayoría en palabras, juegos e imágenes. Así, científicos del centro como el paleoneurólogo, Emiliano Bruner, analizó la vida de un pixel, la geocronóloga Gloria López enseñó los colores del atardecer, Davinia Moreno, experta en datación por ESR, mostró cómo se mide el tiempo más antiguo en la Garganta de Olduvai o la fotógrafa María Luz Calleja, repasó los lenguajes visuales y la luz en la obra de arte.Además de los talleres de dientes, del bosón de Higgs y de la explicación de las dataciones a través de la luz por la técnica de luminiscencia, también pudieron conocer el laboratorio de Microscopía y Microtomografía Computerizada donde se escanean huesos para poder ver su interior sin necesidad de intervenir en el fósil original.Entre taller y taller era el momento de ‘Dibujar a un científico’, dentro del concurso que organiza el Cenieh en colaboración con los patrocinadores de la cita divulgativa (Fundación Caja de Burgos y ‘laCaixa’). Los niños, entre 5 y 12 años, encontraban cualquier hueco, hasta el suelo para dibujar. Los resultados se sabrán más adelante, pero el mejor premio para todos ellos es sentirse como un investigador y descubrir que la ciencia es divertida.

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