El Correo de Burgos

SANIDAD

Ardela deja el HUBU para liderar la Cirugía Pediátrica de León

Tras 24 años de trabajo y 5.000 niños operados en Burgos, el también coordinador de Docencia será el responsable de la puesta en marcha del cuarto servicio quirúrgico infantil de la región

El doctor Ardela, durante su última sesión clínica el pasado 15 de octubre.-RAÚL G. OCHOA

El doctor Ardela, durante su última sesión clínica el pasado 15 de octubre.-RAÚL G. OCHOA

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L. B.
Burgos

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La sesión clínica del pasado jueves en el salón de actos del Hospital Universitario fue especial. No tanto por el tema, el trabajo de la Unidad de Docencia y Formación Continuada y su impacto en la carrera profesional, ni siquiera por el protagonista, el coordinador del área, Erick Ardela, de sobra conocido por los sanitarios. Lo fue por su sabor a despedida. Y es que era la última del ponente como empleado del HUBU. Porque tras 24 años y “unos 5.000” niños operados en la ciudad, Ardela se traslada en noviembre al Hospital de León para liderar la puesta en marcha de su Servicio de Cirugía Pediátrica, que será el cuarto de la Comunidad.

Así se lo hacía saber de forma oficial a los compañeros que acudieron a su charla (aunque la noticia ya había corrido como la pólvora por los pasillos días antes) el gerente del complejo asistencial, Miguel Ángel Ortiz, que quiso destacar lo aportado por el cirujano a la historia del centro. Ardela, por su parte, agradecía el apoyo prestado por los directivos y por todos los trabajadores, con los que ha tenido contacto estrecho en los últimos años al encargarse de coordinar la actividad formativa junto a Andrés Beceiro e Iván Cusacovich.

Precisamente a esta labor dedicó la sesión de despedida, en la que detalló el trabajo de la Unidad de Docencia y recordó la relevancia que tiene pues los cursos promovidos son fundamentales para el reconocimiento oficial de la carrera profesional por parte de la Administración. No olvidó indicar el notable esfuerzo en la formación pregrado, de actualidad este año al recibir el HUBU por primera vez a once alumnos de Medicina de la Universidad de Valladolid para cursar en sus instalaciones el último año de grado. Así, Ardela se va habiendo logrado dar pleno sentido al apellido que adquirió el complejo burgalés poco antes de abandonar el Yagüe y ocupar las nuevas instalaciones de la avenida Islas Baleares, para las que el cirujano pediátrico no tiene más que halagos.

Prefiere no entrar a valorar el controvertido modelo de concesión y elige destacar el “equipamiento puntero” del que dispone hoy el nuevo hospital. “Hay que aprovecharlo al máximo”, insiste este fiel defensor de la gestión clínica por procesos que atisba problemas en la aplicación de este modelo en la sanidad pública como pretende Sanidad pues “para que funcione necesita mucho presupuesto”.

León le espera. Allí le conocen bien porque han contado con su asesoría en los preparativos de un servicio muy deseado por sus habitantes. Se sumará a los de Valladolid, Salamanca y Burgos, provincias a las que hasta ahora debían desplazarse buena parte de los niños que precisaban una intervención. Unos 80 llegaban cada año al HUBU, otros tantos a la capital charra y hasta 300 se operaban en el complejo leonés en otros servicios no específicos. Aunque sabe que tradicionalmente ha habido voces médicas que han rechazado la proliferación de servicios en pro de potenciar los que ya existían, Ardela tira de estadística para señalar que el volumen y la dispersión de la población de la Comunidad justifica la existencia de cuatro servicios. Y a ello, a impulsar el que le faltaba al único centro de alto nivel de la región sin esta asistencia, se dedicará “los últimos años de vida profesional”. Así lo explica en su despacho de Docencia, con vistas al aparcamiento. Mientras, repasa en su ordenador la presentación que compartió el jueves con sus compañeros y que en unos cuantos gráficos recorre los frutos de solo una de sus dos vidas en el HUBU: la que ha visto caer el presupuesto para cursos a causa de la crisis, la que le ha obligado a optimizar recursos para mantener el número de actividades y la calidad “aprovechando el saber de los profesionales de aquí, que son muy buenos”, la que solo ha traído en 2015 a medio centenar de estudiantes a realizar prácticas regladas o voluntarias en distintos servicios, la que cada año celebra que se ocupen todas las plazas de residentes aunque la Administración se empeñe en reducir la oferta o la que ha logrado las notas más elevadas de la región en la evaluación que Sacyl, los alumnos y los tutores realizan de la formación.

La otra vida –que comenzó en agosto de 1991 en el viejo Yagüe y a la que pondrá un punto y seguido el 30 de octubre- la cuentan los quirófanos y las consultas que se abren a padres temerosos por ver a sus hijos en camilla. 24 años dan para mucho y se ha topado incluso con algún colega joven que pasó por sus manos cuando era un niño.

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