El Burgos taurino se viste de luto por Miguelo y Toñín
El pasado viernes fallecían Félix Miguel Saiz ‘Miguelo’, impulsor del Club Taurino 25, y Antonio Luengas, ‘Toñín’, propietario del hotel La Varga
Burgos
El Burgos Taurino se vistió de luto la madrugada de este viernes. Dos ilustres y prestigiosos aficionados de la capital fallecían: Félix Miguel Saiz y Antonio Luengas. Más conocidos como Miguelo, impulsor y alma máter del Club Taurino 25, y Toñín, el propietario del hotel La Varga, un punto de referencia para todos los profesionales taurinos que tienen el establecimiento como parada obligatoria en su paso por Burgos.
Ambas noticias consternaron a los aficionados y a los muchos amigos que ambos se habían ganado a lo largo de una vida íntimamente ligada a su afición por los toros.
Miguelo falleció a la edad de 68 años. Su nombre siempre estuvo vinculado al Club Taurino 25 desde sus inicios. De hecho, formó parte de la directiva constituyente elegida el 27 de noviembre de 1975 y que tuvo su sede social en la burgalesa plaza del Rey San Fernando. La Junta presidida por Jesús González, tenía a Miguelo como contador.
En los años grises de la entidad, fue Miguelo quien impulsó el resurgimiento de la popular sociedad taurina, respaldando la entrada como presidente del genial Julián Campo, gran aficionado, ‘Antoñetista’ de pro, quien trasladó su sede social hasta el número 8 de la calle de La Puebla.
Junto con otros socios del Club, Miguelo no dejó de impulsar las actividades de la entidad entre las que destacaron siempre las comidas de todos los martes del año en la sede y los trofeos a los triunfadores de cada feria de San Pedro, los más antiguos de cuantos se conceden en el abono.
Toñín nos deja con 77 años de edad y con su muerte se conmovió ayer el planeta de los toros. Innumerables fueron los toreros, subalternos, ganaderos, empresarios que profesaban íntima relación con toda la familia Luengas. Natural de la localidad vizcaína de Markina, Toñín se instaló en la provincia de Burgos, donde creció como hostelero, primero en Calzada de Bureba y desde hace décadas en el Alto de La Varga. Su hotel es parada obligatoria para toreros y ciclistas por su hospitalidad.
Entre los mejores amigos de la familia, Manuel Díaz ‘El Cordobés’. También Enrique Ponce, los burgaleses José Ignacio Ramos y Morenito de Aranda, Víctor Puerto. Una lista interminable. Ayer desde Nueva York, El Cordobés recibió la noticia y no pudo ocultar su tristeza por quien consideraba su amigo.
En la misma sintonía se explicaba Morenito de Aranda, habitual en el establecimiento. El mundo periodístico taurino también se vistió de luto con la noticia. Durante años, toda la prensa que acudía a cubrir los festejos taurinos de San Pedro solían celebrar un almuerzo en el restaurante de su propiedad. Toñín fue siempre uno más. Un torero más, un subalterno más, un apoderado más y un periodista más. Un amigo más.