Universidad y Ayuntamiento coordinan el control de botellón
La Policía Local protegió los accesos al Parral pero conforme llegaba la noche los estudiantes ocupaban los alrededores de la Biblioteca Central

Unos pocos universitarios se instalan a primera hora de la tarde fuera del Parral donde había fuerte presencia policial.-JAIME CARAZO
Arranca el primer semestre del curso universitario y empiezan las fiestas señaladas por los estudiantes en el calendario. Ayer se celebró la de Químicas que, durante el día y debido a la fuerte presencia policial, la asistencia de jóvenes para practicar el botellón era muy reducida pasadas las cinco de la tarde. Fuerte presencia policial en El Parral donde el Ayuntamiento había reforzado la presencia de agentes locales, hasta cuatro vehículos, para que no se convirtiera, una vez más, en el botellódromo oficial de la fiesta universitaria. Conforme avanzaba la noche los jóvenes buscaban alternativas. El rincón más socorrido, en dependencias universitarias, eran los parques de los alrededores de la Biblioteca Central y Económicas. El Secretario General de la Universidad de Burgos, José María García Moreno, relató que la política que lleva el centro académico es la misma que años pasados. «Mantenemos acuerdos y contactos con el Ayuntamiento para impedir que los estudiantes realicen estas actividades en la universidad pero no tenemos medidas coercitivas a aplicar en el recinto universitario y que son las que se pueden llevar a cabo por la Policía Local en los accesos y salidas a carreteras», señaló.
alternativas culturales
«Nuestra política al respecto no ha cambiado y como alternativa a al consumo desordenado de alcohol el vicerrectorado de Estudiantes ha apoyado a la facultad de Físicas y Químicas a la organización de actividades alternativas en el recinto universitario». Señaló que ésta es la única vía que le queda a la universidad en una carrera de largo recorrido en la que García Moreno avanzó que «vamos teniendo resultados positivos y se reducen las celebraciones en el campus». Señaló que después «en lo que se haga fuera de la universidad no podemos intervenir». El protocolo de actuación en estos casos por parte de la autoridad universitaria, que prohibió ceder espacios para la venta o ingesta de alcohol, se remite a 2008 y el ‘cierre’ de la alternativa, el Parral, por parte de la autoridad municipal se ha mantenido desde 2014.
Además de un férreo control de los accesos al Parral para evitar la ingesta de alcohol en la zona, los agentes de la Policía Local han realizado controles en los alrededores al recinto universitario. En concreto han sido análisis de alcoholemia, drogas y estupefacientes.