ASER MORATO / GERENTE DE ATENCIÓN PRIMARIA
«El relevo de médicos urge pero la respuesta a las ofertas es escasa»
Aunque es neumóloga de formación, conoce de sobra la casa que ahora capitanea tras cinco años como directora médica «en el despacho de al lado».

Aser Morato, gerente de Atención Primaria-ISRAEL L. MURILLO
¿Cómo llega una neumóloga a liderar la red de Atención Primaria de la provincia de Burgos? La pregunta es obligada y la respuesta sencilla. Aser Morato recaló en Burgos al tiempo que se preparaba el examen MIR. Compatibilizó el estudio con un trabajo -y bastantes guardias- en el hospital psiquiátrico de Oña. Allí acumuló las nociones básicas que, aún sin saberlo entonces, determinarían su futuro laboral. Superada la prueba escogió el Servicio de Neumología del Yagüe para especializarse.
Lo hizo. Y otros muchos compañeros a la vez, lo que redujo las posibilidades de hacerse con un puesto en la plantilla. Tiró entonces de curriculum: «Como tenía la experiencia de Oña y por lo tanto manejo en las labores que incluye la Atención Primaria empecé a trabajar en el centro de salud de Salas de los Infantes. De ahí, del nivel asistencial, di después el salto al ámbito de la gestión», relata la propia protagonista.
Cuatro años como coordinadora de equipos de la zona norte, responsable además de implantar el programa Medora, y más de cinco al frente de la dirección médica suman casi una década en la casa que ahora capitanea. Un cambio que ha supuesto trasladar apenas unos metros sus enseres, «al despacho de al lado», y añadir a su día a día, asegura, unas cuantas preocupaciones.
Pregunta.- El día de su presentación oficial fue clara y sin dudarlo recordó al consejero de Sanidad que hacen falta médicos en Atención Primaria. ¿Tan preocupante es la situación?
Respuesta.- Sí. Yo entonces ya conocía bien la situación de escasez de médicos y por eso lo dije. Y ahora, varias semanas después de llegar a la Gerencia, me preocupa más todavía porque tenemos muchas jubilaciones previstas a corto plazo. El recambio es urgente, la edad media de la plantilla es elevada y en tres o cuatro años la cifra de plazas vacantes por jubilación se va a disparar. Es fundamental que haya más médicos residentes que se formen y echen raíces aquí, y también que haya Oferta Pública de Empleo en este ámbito para garantizar la estabilidad en los puestos.
P.- Pero aplicar esas medidas lleva tiempo, ¿hay alguna solución posible para paliar la escasez prevista a corto plazo?
R.- Tendrá que haberla porque las plazas que queden vacantes por jubilación deben cubrirse con urgencia. Estamos colaborando con el Colegio Oficial de Médicos para que las ofertas lleguen a todo el país a través de las organizaciones profesionales. A ver si conseguimos alguna respuesta. La verdad es que de momento son bastante escasas.
P.- El consejero mencionó la posibilidad de establecer incentivos para hacer atractivas las plazas que se ofertan...
R.- Esa posibilidad se contempla solo para aquellas en zonas periféricas o de acceso difícil pero las complicaciones se extienden a todas las áreas, no solo en la rural. Tampoco encontramos recambio para los puestos de la capital.
P.-¿Este problema impide desarrollar todos los proyectos nuevos destinados a potenciar Atención Primaria?
R.- El principal objetivo es prestar una cobertura asistencial adecuada y la herramienta fundamental son los profesionales.
P.- ¿Cuantos profesionales tiene la Gerencia de Atención Primaria?
R.- La plantilla total asciende ahora a 1.200 personas y de ellas en torno a 500 son personal médico.
P.- ¿Y cuántos harían falta?
R.- Depende. Es un dato variable. La prioridad máxima es cubrir las jubilaciones. El resto de las necesidades cambian, por ejemplo la sustitución de bajas.
P.- ¿Se cubren todas?
R.-Tratamos de hacerlo aunque no siempre lo conseguimos como nosotros queremos, es decir, preservando la continuidad asistencial. Eso requiere que siempre que no esté el médico le sustituya el mismo. No en todos los casos se puede. De ahí que subraye que tenemos muchas necesidades.
P.- Al tiempo que la falta de profesionales se consolida como una de las principales preocupaciones de la Gerencia de Atención Primaria de Burgos el Ministerio de Sanidad suprime la acreditación para formar a residentes de Medicina y Enfermería en centros de salud de Aranda y Miranda. ¿Cómo se le queda a una el cuerpo con estas decisiones?
R.- (Sonríe) Insisto: creo que lo que hay que hacer es incrementar el número de residentes para que además de formarse aquí se planteen su futuro en la provincia y vean en ella una oportunidad laboral. Y eso es lo que queremos para tener ese recambio necesario.
P.- Esta situación se extiende a Enfermería.
R.- Sí. Y nuestra reivindicación también.
P.- ¿Cómo valora la controvertida prescripción enfermera que tanto ha soliviantado a este colectivo?
R.- Creo que los profesionales de Enfermería están muy bien formado y tienen muchas capacidades. Debemos trabajar con la máxima eficacia posible y, esta es mi opinión personal, si Enfermería puede hacer más ¿por qué no lo va a hacer? Entiendo que cada profesión debe avanzar, no retroceder.
P.- ¿El personal administrativo tiene el reconocimiento que merece en el ámbito sanitario?
R.- Este personal es muy importante, fundamental, y precisa hoy en día de una formación continuada y muy específica. Tenemos que tener en cuenta que estos profesionales son con los que primero se encuentran los usuarios. Son una pieza clave para el buen funcionamiento de los centros.
P.- Más allá de la plantilla, la Consejería de Sanidad se marca tres objetivos en la Atención Primaria para los próximos años. Uno de ellos, en palabras de su máximo responsable, es el «aumento de la presencia de los profesionales en la toma de decisiones». ¿Es eso posible con los medios actuales?
R.- Se refiere al modelo definido como unidades de gestión clínica y aquí, en la Gerencia de AtenciónPrimaria de Burgos, a día de hoy, no tenemos ningún proyecto en esta línea. Quizá en un futuro próximo los profesionales se empiecen a animar pero de momento no hay iniciativas.
P.- Otra línea estratégica apunta a la coordinación entre hospitales y centros de salud. Este discurso se repite año tras año...
R.- Se han dado pasos pero hay que avanzar aún más. La máxima coordinación es viable y necesaria porque los pacientes son los mismos. Esto nos obliga a verlos de forma conjunta aunque cada uno en su nivel. Hay distintos proyectos en marcha en este sentido y procesos que ya se comparten, por ejemplo, con pacientes crónicos a través de la Unidad de Continuidad Asistencial, con afectados por EPOC mediante el servicio de Neumología o con Cardiología y los especialistas consultores en los centros de salud. Son algunos y cada vez serán más porque este concepto de atención es el futuro.
P.-¿Cómo repercute este modelo en la carga de trabajo de Atención Primaria?
R.- No debiera aumentarla en realidad porque la coordinación lo que persigue es facilitar la atención. Se trata de emplear los recursos con la máxima eficacia. Exige cambiar el concepto y no requiere ampliar la plantilla. Es verdad que en un primer momento se puede recibir como un aumento de las tareas pero no, la idea es que todos, médicos de ambas áreas y pacientes, salgan beneficiados.
P.- Pasemos a infraestructuras, ¿qué queda por hacer?
R.- Tenemos aún carencias. Es cierto que en los últimos años se han construido centros estupendos y bien dotados en la provincia. Medina de Pomar, Briviesca, Quintanar de la Sierra, Casa la Vega o Huelgas en el Hospital Militar son algunos ejemplos. Es verdad que ha habido un parón por la crisis pero la apuesta por poner en marcha el centro de salud que sustituya al actual García Lorca en la capital y el de Salas de los Infantes es firme. Hay un compromiso claro y podríamos hablar de finales de 2018 como plazo aproximado para que sean una realidad. Más allá de fechas concretas los trabajos previos están en marcha y eso es lo importante.
P.- ¿Se contemplan mejoras en los que ya funcionan?
R.- Sí, porque hay algunos que ya están viejos y quizá por esa razón no están pensados para la asistencia que hoy se presta.
P.- ¿Esto incluye los consultorios locales?
R.- Tenemos 597 consultorios. Buena parte son muy pequeños porque la dispersión de la población es notable y tenemos presencia en todos los sitios. Es cierto que hay diferencias por zonas de la provincia. En el norte están más concentrados y en el centro hay consultorios en casi todas las localidades, por ejemplo.
P.- ¿Ese mapa es sostenible?
R.- Sinceramente creo que va a ser necesario repensar esa distribución. La realidad demográfica también cambia y no nos va a quedar más remedio porque los pueblos se vacían cada vez más. Yo abogo por reorganizar los recursos y quizá potenciar medidas de transporte a demanda y aunque centralicemos la atención en algunos puntos que estos sean plenamente accesibles desde cualquier pueblo. Así, en lugar de que el médico esté tanto tiempo en ruta el paciente pueda acudir a él si lo necesita.
P.- Otras medidas que han afectado a la sanidad rural han suscitado no pocas protestas, incluso la creación de plataformas específicas... ¿Cómo prevé la acogida de esa posible reordenación?
R.- Parto de que el servicio sanitario está muy bien valorado y en este sentido la población lo quiere mantener a toda costa. Lo entiendo y lo comparto. Pero hay que admitir que la forma actual no puede sostenerse. Quizá otros modelos permitan incluso ganar calidad en la asistencia. De todas formas, cualquier medida deberá formar parte de una estrategia regional porque los mismos problemas de Burgos se dan en otras provincias así que la respuesta será común. Yo, personalmente, me inclino por impulsar el transporte a la demanda para que se puedan optimizar los recursos a la vez que la población se siente igual de bien atendida.
P.- El ‘penúltimo’ gran revuelo que afectó a la AtenciónPrimaria se originó tras el traslado de personal del ámbito rural a centros urbanos. Pasado el tiempo, ¿se han registrado incidencias por aquella decisión?
R.- La verdad es que no. Quizá en su momento no se explicó este cambio todo lo bien que debiera. El temor a perder un servicio disparó la alarma y se trató de hacer ver que la atención no iba a mermar más allá del incremento de los cupos de los profesionales que se quedaban en aquellos centros en los que se reducía el personal.
P.- Otro foco de ‘alegrías’ para profesionales y pacientes es el sistema informático...
R.- Los pacientes deben saber que el ordenador no compite con ellos. Aunque el médico mire a la pantalla está igual de pendiente de él. Dicho esto, es verdad que se ha avanzado en la informatización de las historias clínicas. Tenemos todos los datos en el ordenador. Y esta realidad tiene ventajas e inconvenientes. Cuando funciona, que es casi siempre, nos da una información global del paciente, también la hospitalaria, -en los centros que están conectados, porque hay consultorios pequeños que no lo están- y eso facilita mucho la labor del profesional y mejora la atención. Pero los recursos informáticos son como son y nos hacen muy dependientes, por eso cuando fallan es un auténtico caos y no podemos trabajar porque está todo ahí. Creo que cada vez ocurre menos aunque los fallos son muy evidentes porque derivan en una parálisis total. La clave está en la mejora continua.
P.- Una de las reivindicaciones del colectivo médico apunta a la escasez de puntos de atención continuada (PAC) en Atención Primaria. ¿Los datos evidencian saturación? ¿Se usan bien estos servicios?
R.- Tenemos atención continuada en todos los centros de salud rurales y en la capital burgalesa, dos. En el de Gamonal funciona desde las 15 horas hasta las 22 horas de lunes a viernes y desde las 8 a las 22 horas en sábados, domingos y festivos, y en San Agustín también por la noche para la población urbana. A este se suma el Burgos Rural, ubicado en la capital, que presta esta misma atención a los habitantes del alfoz. Llevamos tiempo analizando la actividad de estos puntos.
P.- Recientemente la polémica salpicaba también ese ámbito. El traslado de un médico de urgencias del centro Burgos Rural al de San Agustín motivaba protestas. ¿A qué responde la decisión?
R.- Precisamente al estudio de esta actividad. Tenemos la necesidad de reordenar los recursos que tenemos y equilibrar las cargas. En este caso lo que hicimos es pasar el tercer efectivo del Burgos Rural aSan Agustín, creando un nuevo turno hasta las 22 horas. En función de los datos creemos que dos médicos y dos enfermeras en el primero son suficientes para cubrir la actividad del primer centro y que en San Agustín este turno de apoyo mejorará la asistencia.
P.- Como responsable sanitaria de la provincia y aunque la atención especializada no le ‘toque’ directamente, ¿cómo valora la polémica sobre el modelo elegido para la construcción y gestión del HUBU?
R.- A mí me hubiese gustado que todo lo que rodea al hospital hubiera sido público al cien por cien, como el resto de los centros de la región, y reconozco que no es así. Dicho esto, entiendo que tenemos una sanidad que sí es pública en un hospital nuevo que está dando un magnífico servicio a los burgaleses, y no sé si de otra forma hubiéramos podido tenerlo. Como usuaria estoy satisfecha y entiendo que era una necesidad que se ha cubierto.